Trasnformación 2.0: Más allá de la red social corporativa


Todas las organizaciones nos enfrentamos continuamente a nuevos retos, nuevas problemáticas, nuevas oportunidades, nuevas formas de relación que convierten la capacidad de cambiar y adaptarse en un factor clave del éxito. La necesidad de cambio puede deberse a dos motivaciones principalmente, cambiar para sobrevivir o cambiar para mejorar. En el primer caso se trata de adaptarse a un entorno cambiante, lo interesante en esta situación es estar en disposición de poder anticiparse de alguna forma a los cambios en el entorno y hasta en algunos casos siendo parte activa en los mismos. En el segundo, se trata de cambiar para mejorar, para conseguir una mayor capacidad de desempeño, para ello las organizaciones deben ser capaces de preguntarse sobre la pertinencia o relevancia de sus servicios, proyectos o productos; su eficiencia, su eficacia, su impacto y sostenibilidad, de cuestionarse el porqué de sus “problemas”. Todo esto exige una elevada capacidad para escuchar el entorno, experimentar e innovar, evaluar y aprender de lo que funciona y modificar lo que no, sólo aquellas que dominan el ciclo de la adaptación son organizaciones realmente exitosas.

Una de las herramientas en la que podemos apoyarnos para generar un entorno de comunicación más abierto y enriquecedor es una Red Social Corporativa, una herramienta de este tipo ayuda a crear nuevos contactos dentro de la compañía y mejorar la comunicación entre distintos departamentos o centros, el funcionamiento interno para que los equipos de trabajo sean más colaborativos y además permiten sugerir cambios y mejoras permanentemente.

Sin embargo, como ya es sabido, la simple implantación de una nueva herramienta no es suficiente, sino que es necesario diseñar una estrategia con distintas acciones para lograr que el cambio realmente se incorpore al día a día de una organización. Entre los mecanismos para impulsar cambios se encuentra el acompañamiento y la formación. A través del acompañamiento por parte de personas imbuidas de la nueva cultura y de la formación de los distintos equipos operativos es posible introducir y socializar los cambios. 

En este sentido, en un proyecto dirigido al despliegue de una red social corporativa formamos a un equipo de promotores para que hicieran la labor, no tanto de formar en la utilización técnica de la herramienta, sino de conseguir transmitir la idea de que puede facilitar, y ayudar a mejorar, en el trabajo del día a día.

Para ello, se diseñó una estrategia en varias fases: en primer lugar tuvo lugar un Workshop con el equipo destinado a desplegar el modelo con el fin de implicarles y recoger ideas para el planteamiento de acciones formativas a desplegar. 

A raíz de esta sesión se detectó la necesidad de que el equipo de formadores encargados del despliegue del proyecto realizara tres acciones complementarias, por un lado formar en cada ubicación de la organización a una persona cercana a la que se pueda acudir de manera rápida y que sea capaz de resolver las principales dudas en cuanto al funcionamiento y problemas técnicos de la herramienta. 

Por otro, realizar las sesiones de despliegue apoyándose en las pautas marcadas en la “Guía paso a paso del formador”· que como ya se ha indicado no se centraba en explicar cómo se maneja la herramienta sino en cómo nos puede ayudar, estas sesiones presenciales se complementaban con un seguimiento on line a través de tareas a realizar en la Red, en un grupo creado para ello, finalizando con una conference de evaluación de las tareas y resolución de dudas que puedan surgir en la aplicación práctica. 

Por último, de forma complementaria, se proponía aprovechar las visitas normales de trabajo de estos formadores a las distintas localidades para explicar o difundir algún aspecto de la Red Social Corporativa, en este caso se trataba de fomentar el aprendizaje de sus posibilidades en un contexto informal, para ello se prepararon dos tipos de discursos para que el formador los tuviera preparados en función del tiempo del que disponga y del tipo de encuentro que se produzca: un discurso breve de dos minutos en el que se exponga brevemente para que podría ser útil la Red Social Corporativa para nuestro interlocutor y para cuando se dispusiera de un poco más de tiempo se preparó un discurso más detallado de la aplicación al trabajo del día a día. 

El formador en este contexto informal debería ser capaz de adaptar el discurso al interlocutor basándose en preguntas/comentarios del tipo: ¿Te has enterado de…?; Para viajar a X me ha sido muy útil lo que me dijo Y en el grupo YXZ; ¿Has visto lo activo que esta X en la Red?; ¿Has leído lo último que ha publicado X?; ¿Sabes que me unido al grupo de…?; ¿Crees que conoce el resto de la organización lo que hacéis en vuestro departamento?


Veremos si con esta metodología, u otra que se diseñe en función de las necesidades de cada organización, finalmente se consigue que las redes sociales corporativas se empleen para realizar el cometido en el día a día laboral y sirvan como herramienta de transformación de las organizaciones para que permitan a sus miembros desarrollar su potencial y que éste pueda ser compartido.

1 comentarios:

Formacion Empresas dijo...

Cambiar es necesario. De hecho no creo que haya posibilidad de que una empresas se mantenga estable a lo largo de los años, sin cambiar y sin adaptarse a los nuevos entornos que se van dando.

Como bien decías una de las maneras de adaptarse a estos cambios es formar a los trabajadores de la propia empresa. Formarlos para que sepan introducir estos cambios y adaptarse a ellos también. Por un lado sería formar en liderazgo y por el otro en gestión del estrés o en adaptación a nuevas circunstancias.

Al final el activo más importante de una empresa, la que la saca adelante son las personas que trabajan en ellas, cuidarlas, formarlas y tenerlas en cuenta es la base para avanzar y mantener la empresa activa y eficaz.

Publicar un comentario en la entrada