Vuelta al Cole: No empeorar las cosas, no es mejorarlas



Una tarde de este caluroso agosto, a esa hora en la que sólo se oyen las cigarras porque la siesta se apodera del resto de los sonidos, mi suegro cogió un bote de pintura y se bajó al portal de su piso de Guardamar para darle una mano al rodapié de la entrada porque estaba desconchado.

Cuando logré zafarme del abrazo de Morfeo y me enteré, fui a preguntarle por qué lo había hecho él en lugar de hablar con el presidente de la comunidad. La respuesta fue contundente: “Es mi casa, desde el portal a la azotea, y me gusta verla bien cuidada. ¿Por qué tiene que gastar la comunidad un dinero en algo que puedo hacer yo por ella?”.

Esto, además de hacerme sentir peor persona de la que me creía, me dio una gran lección sobre civismo, y me hizo pensar en lo que de verdad significa ser miembro de una comunidad. En lo diferentes que serían las cosas si todos tuviéramos la actitud de poner un granito de arena para mejorar las cosas que nos rodean.

Ahora qué hablamos tanto de lo mal que está todo, aunque un poquito menos de cómo cambiar las cosas, es muy habitual terminar diciendo que lo que hay que hacer es preocuparse de “nuestro metro cuadrado” y así, si muchos lo hacemos, conseguiremos cambiar el mundo. Pero tras la lección de mi suegro me he dado cuenta que para lograrlo no vale con no empeorar las cosas, es decir no es suficiente con no ensuciar mi entorno, con no engañar, con no ser corrupto… Es una condición necesaria pero no suficiente. No empeorar no es mejorar. Si todos lográramos no estropear los círculos donde nos movemos sería magnífico, pero como no es así, los que queremos cambiarlas cosas tenemos que hacer más, dar un plus, sumar lo que otro resta.

Mi amigo Jorge Cagigas (@JorgeCagigas) lo resumen magníficamente “Hasta que tus valores no te cuestan, no puedes decir que los tienes”. Si queremos cambiar las cosas tenemos que poner algo de nuestra parte, algo positivo, algo que sume, y seguramente algo que nos cueste.

¿Qué cambio positivo podemos añadir a nuestro entorno que lo mejore? ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra familia, nuestra empresa, nuestra comunidad o nuestra ciudad?

¿No tenemos ideas? ¡Pidámoslas! ¿Las tenemos? ¡Compartámoslas! (Si tienes alguna sugerencia te invito a que la compartas en un comentario para ayudarnos a todos)

En cualquiera caso mojémonos. Elijamos algo pequeño o algo grande, algo que nos cueste poco o mucho, hagámoslos por generosidad o por egoísmo, por nosotros o por nuestros hijos, pero mejoremos lo que nos rodea. Dejemos los lamentos, no nos escudemos en nuestros lamentables políticos y pasemos a la acción.

¿Queremos un mundo mejor? ¡Hagamos algo ya cada uno de nosotros para lograrlo!

2 comentarios:

Libros de Management dijo...

Muy buen post, Eugenio. La cuestión es que el ser humano evoluciona mucho por "fuera" pero poco por "dentro". Las grandes cuestiones son siempre las mismas. Abrazo.

Eugenio de Andres dijo...

Paco, tienes toda la razón, los problemas siempre están en los demás, nunca en mí. Siempre nos suspenden y en cambio somos nosotros quienes aprobamos. Necesitamos desarrollar más nuestra autoresponsabilidad para poder, desde ahí, cambiar realmente nuestro entorno.

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