La In-Comunicación clave del liderazgo 2.0



A veces parece que cuando se ejerce un puesto de responsabilidad en las organizaciones una de las primeras medidas a tomar por los líderes, es reservar la mayor cantidad de información posible y compartirla sólo con los pares con los que no competimos.

Puede parecer algo exagerado lo que comento, pero es lo que me encuentro reiteradamente en las organizaciones o compañías que he conocido como empleado o como consultor.

Y lo que es un hecho, es que esta actitud, medida o “función estratégica” de no comunicar de los responsables de equipos cada vez tiene menos sentido en una sociedad donde la información no compartida ya no es un valor, sino que compartir y comunicar es una competencia estratégica en este nuevo mundo 2.0.

Es obvio que no todo se puede compartir o comunicar, pero de lo que estoy seguro es que cada vez es menos “eso” que no podemos realmente comunicar, y sobre todo más efímero su valor.

En los modelos de Liderazgo y Dirección de personas es fundamental incluir “el saber” comunicar y “el deber” de comunicar, como una de las funcionas estratégicas (sin comillas).

No nos podemos seguir permitiendo sí queremos ser los líderes del presente y sobre todo del futuro, el no tener desarrollada y trabajada constantemente esta función, porque de ello depende en buena parte nuestra responsabilidad sobre los equipos y las personas que dirigimos y sobre todo,  la viabilidad de las empresas.

Sí queremos trasmitir, por ejemplo, los objetivos no basta sólo con enunciarlos y presionar para que se consigan, tenemos que dar unos cuantos pasos más allá, tenemos que informar a los colaboradores de cómo los tiene que conseguir y sobre todo que comportamientos les facilitará su consecución.

Otros ejemplos de tareas en este sentido (extraídos del modelo de dirección de personas que hemos desarrollado en tatum) pueden ser:
Dar a conocer las funciones y tareas de cada persona.
Asegurarse de que la información relevante es comprendida, interiorizada y recordada.
Escuchar de forma activa al equipo para conocer la realidad de cada una de las personas.

Como se puede deducir fácilmente son de sentido común, pero que difícil es llevarlos a cabo y hacerlos tangibles realmente en nuestro comportamiento. Es por lo tanto, necesario asimilarlos y entrenarlos en talleres o sesiones formativas, y a veces, ni por esas.

Ahora es el tiempo líderes que comunican y comparten información para crear, aumentar y difundir el talento con valor. Florecen constantemente las iniciativas de proyectos 2.0 de Redes Sociales internas  con la idea de poner en valor el conocimiento y acelerar la innovación, y conllevará (espero) la desaparición de los “líderes” que in-comunican.

Emulando a Descartes podríamos ir afirmando que “comparto luego dirijo”.

2 comentarios:

FRAN dijo...

Bajo mi punto de vista, creo que la competitividad está mal entendida y mal enseñada. Desde pequeños nos enseñan a competir, a ser mejor que el de al lado, a sacar mejores notas, luego a tener la casa más bonita, el coche más grande..., y es que no sabemos identificar a nuestros verdaderos competidores. Tiene su manifestación en las organizaciones independientemente de los objetivos a conseguir, reflejo de ello esta en la política. Creo que esta competencia desmesurada es una de la deficiencias más palpables de esta sociedad.

Amaury dijo...

Fran muy buena reflexión, y abundando en lo que comentas esa competitividad mal entendida provoca también "malas artes", conflictos, vivir hiperhipotecados y en la cultura exclava del aparentar.

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