Vacúnate contra la Pandemia de Pesimismo




Al igual que en las cajetillas de tabaco, muchos de los mensajes de los malos medios de comunicación (los partidistas, los tendenciosos, los amarillos, los vendidos…) y de cualquier político deberían ir precedidos de un mensaje de las autoridades sanitarias que rezara “Este mensaje puede matar su ilusión” o “Escuchar, leer o ver la siguiente opinión disfrazada de noticia puede provocarle una úlcera de estómago o una depresión”.

Y es que estamos envueltos en una epidemia mucho más virulenta que la de las vacas locas y mucho más contagiosa que la de la gripe A. Tiene un carácter tan global y una capilaridad tan enorme que llamarla epidemia se queda muy pequeño. Estamos ante una devastadora pandemia de pesimismo que nos encadena a una situación negra, sin futuro, contra la que cualquier esfuerzo individual es inútil, y donde la única salida está en emigrar como tuvieron que hacer nuestros mayores.

Sería maravillo poder contar con un experto entrenador que nos motivara como país, un Del Bosque o un Lolo Sainz, que fueran capaces de hacernos recuperar la confianza en nosotros mismos y nos insuflarán la energía necesaria para darlo en todo en cada partido. Pero desgraciadamente no podeos contar con ellos. Los políticos no nos sirven, no están a la altura. Ninguno. De ningún color. Estamos solos. Sólo nosotros.

Pero eso puede ser más que suficiente porque tenemos mucho dentro. Tenemos grandes fortalezas: somos creativos, sabemos improvisar, nos relacionamos fenomenal, sabemos pasárnoslo bien y hacer que los demás también disfruten, tenemos una gran capacidad de trabajo… Tenemos mucho, pero hoy no las ponemos en juego. Nos dejamos influir por la situación, por las terribles noticias con las que disfrutan bombardeándonos los malos medios de comunicación y los irresponsables políticos.

Hay que sacudirnos ese pesimismo que nos asfixia cada día. Para ello tenemos que cambiar nuestra dieta informativa: no leas nada más que te diga lo mal que están las cosas, no veas ningún informativo que dedique el 90% de su tiempo a los sucesos, no escuches agoreros periodistas que cada mañana parecen tener como objetivo el que salgamos cabreados a la calle, deja de seguir en las redes sociales a los que disfrutan criticándolo todo sin aportar ninguna solución. No regales tu cerebro a los pesimistas. No dejes que te contagien de esta pandemia que asola nuestro país. ¡Defiéndete! ¡Elige qué leer, ver o escuchar! ¡Elige qué actitud quieres tener!

No dediquemos más tiempo de las tertulias con nuestros amigos a regodearnos en lo mal que están las cosas. ¡Con lo que nos cuesta juntarnos con ellos! ¿Por qué hacernos daño de esta manera? ¿Por qué no hablar de soluciones? ¿Por qué no pensar en qué podemos cambiar, qué podemos corregir, qué hábitos tenemos que transformar, qué ideas podemos poner en marcha…?

Clay Shirky, uno de los pensadores más interesantes la era 2.0, ha desarrollado un concepto en su último libro que ha denominado el excedente cognitivo (Cognitive surplus), y que además de interesante, creo que podría ser la clave para la transformación de la sociedad y de cada una de las organizaciones que forman parte de ella. Para ello Shiriky ha calculado, junto con un equipo de informáticos de IBM, que han sido necesarios aproximadamente 100 millones de horas de pensamiento para crear la Wikipedia tal cual la conocemos hoy. Sobre esa referencia ha tomado algunas medidas como las horas que pasamos viendo la televisión (51.000 Millones de horas al año en España = 510 Wikipedias) o incluso viendo anuncios (aproximadamente 100 millones de horas a la semana en España = 1 wikipedia completa). Según Clay Shirky el excendente cognitivo es la capacidad humana de construir/desarrollar proyectos útiles para la humanidad que no ponemos en juego por desperdiciarla en tareas no productivas, como por ejemplo ver la televisión, o en el momento actual regodearnos en lo mal que están las cosas.

¿Cuánto execente conginitivo dedicas tú a leer, escuchar o ver noticias sobre cómo va la prima de riesgo, las subastas de la deuda o la calificación de Moddy’s? ¿Cuánto tiempo desperdicias un día normal a comentar, charlar o apuntar que la situación está fatal?

¿Ganas algo con ello? ¿Te encuentras mejor? ¿Ayudas a alguien haciéndolo? 

No, no y no.

Churchill decía “Soy optimista, aun en la situación actual, porque no le veo ninguna ventaja ni para mí ni para ustedes que no lo sea”. Hagámosle caso. Rebelémonos contra esta pandemia de pesimismo que nos inoculan. Dejemos de ser sus agentes transmisores, y pasemos a utilizar nuestro pensamiento para buscar nuevas ideas, nuevas soluciones, nuevas esperanzas.

Un nuevo comienzo es posible, como lo ha sido en otros momentos mucho más dramáticos de nuestra historia, pero para ello tenemos que desintoxicarnos, reeducarnos y centrarnos en construir.

La fórmula es muy antigua: trabajo, esfuerzo e ilusión.

 Así que… ¡Manos a la obra porque juntos sí podemos!

14 comentarios:

Valera Mariscal, JJF dijo...

De acuerdo, Eugenio, nos aturden con pesimimo cuando en realidad tenemos mucho "excedente cognitivo" tanto que lo exportamos. La innovación, el estudio, el entrenamiento, la investigación, el progreso, son frutos del optimismo incluso en los momentos más difíciles. Muchas gracias por la sensatez.

Eugenio de Andres dijo...

Juan, me alegra que estemos de acuerdo. Ahora el reto es ser capaz de hacer, y cuando nos pregunten que tal decir la verdad, y si nos va bien decirlo sin complejos, y cuando estamos en una reunión o en una comida no dedicarla a decir todo lo mal que esta todo... Tenemos que ser capaces de convertirnos en portadores de optimismo.

Juana dijo...

Me gusta eso que dice Eugenio:
"Tenemos que ser capaces de convertirnos en portadores de optimismo."
Es el reto, es nuestro reto y, es la clave de esta situación.

Has conseguido ponerme una sonrisa de oreja a oreja ¡gracias!

Eugenio de Andres dijo...

Juana, Sólo por tus palabras ha valido la pena escribirlo.

Muchas gracias

Anónimo dijo...

El problema radica en la sobreinformacion...
Que feliz se es, cuando uno es ignorante.
;-)

Eugenio de Andres dijo...

Yo hace tiempo que he dejado de leer los periódicos de actualidad, de ver los telediarios, y ahora por las mañanas escucho Morning 80 (M80) dónde se esfuerzan para que salgas contento de casa.

Luis Fernández de Sá dijo...

Todos podemos mejorar la situación centrándonos en hacer las cosas como creemos que se deben de hacer, pensando que vamos a tener éxito. La única premisa que debemos de tener en cuenta es la necesidad de tener unos principios sólidos, como integridad, honestidad, sacrificio, honor,...que quizás hoy en día suenen anticuados, pero para los que estamos convencidos de que la clave somos las personas, deben de ser nuestra guía. Y para distender un poco la cuestión: todo depende de cómo lo veamos, por ejemplo, yo conozco un chico que se apellida Riesgo, y ¡caray! su prima no es nada fea, es decir, no es tan mala la prima de Riesgo!!

Eugenio de Andres dijo...

Luis, con el tema de los valores, y en concreto del honor, tocas uno de mis puntos débiles. Soy un apasionado de los valores, admiro profundamente a aquellas personas capaces de vivir de forma coherente con ellos y me declaro un incondicional quienes con sólo su palabra o un apretón de manos son más de fiar que el mejor de los contratos.

Y sobre la prima de tu amigo Riesgo, guapa o fea, pobrecilla, todo el mundo hablando de ella sin que ninguno tenga ni idea de como es.

Sonia Moriana Navajas dijo...

Hace dos días que me he dado cuenta que tengo mucha suerte, empiezo a ver que no soy la única persona que apuesto por el optimismo y comparto totalmente tus ideas, con este artículo ya es el segundo en menos de 48 horas que va en la misma línea (el otro es de Julia Salsas). Muchas gracias.

Hace bastante tiempo que me he cansado de leer, ver y escuchar a los diferentes medios de comunicación y a su gran derrotismo ante todo y en cierta manera he elegido volverme una total ignorante con lo que pasa en nuestro país. Me he vuelto muy selectiva y sólo escucho lo mínimo para no perder de vista la realidad en la que vivimos pero sin dejar que me invandan y me chupen la energía.

Esta decisión la tomé porque me cansa y me roba mucha energía estar en un espiral de tanto pesimismo, ¿qué me aporta? nada, es más me resta las fuerzas que quiero dedicar para otras cosas que son mucho más importantes y dónde de alguna manera puedo aportar mi pequeño granito de arena para que se produzcan pequeños cambios.

Quiero leer y compartir cosas que me sigan diciendo que voy por el buen camino, que puedo seguir luchando por lo que creo y por lo quiero y que por muy mal aspecto que tenga todo siempre hay una alternativa y una salida y depende solo de mí decidir que camino quiero seguir, yo he escogido el camino de las oportunidades, el esfuerzo, la constancia y ilusión para llegar a las metas que me marco.

Muchas gracias Eugenio.

Eugenio de Andres dijo...

Sonia,

Por supuesto que no estás sola, de hecho creo que somos muchos los que estamos cansados de dejar que nos roben la energía.

Creo que hay que apostar por un optimismo inteligente, no uno utópico que nos lleve sonriendo al abismo. Es posible un optimismo práctico que nos ayude a levantarnos más rápido, que nos impulse a seguir adelante, a buscar soluciones.

¡#yoestoyvacunado!

Iñaki Viteri dijo...

La semana pasada, como cada año desde que cascó mi suegro, me pegué una paliza quitando hierbas y mierdas que van saliendo durante el invierno en el huerto que me dejó. Planté y sembré todo el material que había comprado por 22 € y recé tres avemarías para que no se enterase la jodida crisis. Hoy he vuelto a regar con la esperanza de no encontrarme un huerto hecho una porquería y para mi sorpresa, he descubierto que crece lozano, las plantas han agarrado de maravilla (a excepción de un pepino que he pagado como tasa al caracol con el que comparto mi huerto) y crecen espigaditas que da gusto verlas. Suponía que con lo mal que van las cosas, este año no iba a poder coger nada y que tendríamos que volver a comprar patatas, calabacines, tomates, pimientos,...
Hay que ver cómo son las cosas, en el mundo real, las cosas siguen igual que hace muchos años. Ahora, en el mundo virtual, ese que se montan nuestros políticos, banqueros, especuladores, comisionistas, holgazanes y gente de mal vivir, parece que viene el fin del mundo. Pobres!!
Yo hace algún tiempo que decidí echar el freno de mano y bajarme del mundo virtual, todo es mucho más natural en el real (aunque a veces viene el pedrisco). Hacemos caso a los manipuladores y nos olvidamos de mirar por la ventana, pisar el asfalto, preguntar por una calle, charlar con el de la tasca, …y ver otra realidad, la del día a día. Parece que hemos nacido todos en una cuna de oro y nos olvidamos de cómo vivían nuestros padres (no en el paleolítico, los de hace cuarenta años). Pues claro que va a tocar currar, cómo no? Más vale que nos pongamos las pilas y actuemos. TODOS!!!
Lo he dicho en algún otro comentario, somos un país de quejicas, si hubiese el mismo número de acciones que de quejas, seríamos una gran superpotencia.

Eugenio de Andres dijo...

Iñaki, buena reflexión sobre como el mundo real sigue funcionando. Me ha encantado el ejemplo de tu huerto.

Es cierto que somos muy quejicas. El otro día leía que en España todos salimos a la calle con una piedra en el bolsillo para tirársela al primero que tenemos ocasión. Se la tiramos en forma de reproche o de queja, en forma ironía o de lamento como decía MyLetterG hoy en su blog http://myletterg.blogspot.com.es/2012/06/por-que-nos-gusta-tanto-dar-consejos.html

Si duda esa actitud de quejarnos o meternos en la vida de los demás es un síntoma de que somos portadores de pesimismos y de mal rollo. ¡Vacunémonos!

Isabel dijo...

Me gusta eso del optimismo. Si no fuera por el optimismo yo no estaria sobreviviendo ahora despues de que hace m2 anos y medio me quede sin trabajo. Asi que despues de varios meses de echar inutilmente curriculums pense que lo mejor seria inventar algo yo misma asi que con muuucho optimismo monte con mi actual socio una libreria online y ahi estamos, con eso estoy pagando mis facturas y me queda para una cervecilla :) Me gusto el articulo.aludos

Eugenio de Andres dijo...

Isabel, que gran ejemplo de dejar a un lado el pesimismo reinante, y optar por un optimismo inteligente que te ha llevado a la acción, y a construirte lo que durante más de dos año te negaron. ¡Enhorabuena!

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