La comunicación el antídoto contra la incertidumbre



La Comunicación Interna es en la inmensa mayoría de las organizaciones la eterna “asignatura pendiente”, algo así como el inglés para muchos de los profesionales.

Los problemas que habitualmente nos encontramos con la Comunicación Interna son en mayor o menor medida los mismos, a saber: falta/exceso de información, dispersión de fuentes de información, incongruencias, canales heterogéneos y no coordinados, estancamiento de la información en los niveles intermedios, comunicación unidireccional, rumorología, sensación de desinformación etc.

A toda esta relación de ineficiencias se une, que las organizaciones estamos atravesando la peor coyuntura económica y social en decenios. Y como comentaba hace unos días con un compañero de trabajo, en las sesiones que impartimos en escuelas de negocio, universidades o en empresas, uno de los comentarios más  comunes es la sensación de falta de información clara y concisa que reciben los profesionales, unido a los ya habituales de “lo mal que está todo”.

Como es obvio,  la consecuencia es que las plantillas están desorientadas, nerviosas, desanimadas, y ante todo paralizadas por el miedo. Todo está “contaminado” por lo mismo.

Se puede decir que poco o nada se puede hacer, que la situación es la que es y es muy difícil de cambiar. Sería como “tapar el sol con un dedo” intentar ignorar esta situación.
Pero creo que en materia de comunicación sí teníamos mucho terreno que recorrer, ahora es el momento de avanzar rápidamente, y desde Recursos Humanos aprovechar esta oportunidad para hacernos responsables de comunicación en las organizaciones sí todavía no lo éramos.

Nuestro papel debería ser, en colaboración con los otros departamentos, centralizar, homogeneizar y sobre todo clarificar la comunicación y la información para paliar o evitar la incertidumbre y la desinformación con todo lo que lleva acarreado.

Es urgente informar con regularidad y de forma sincera de la situación de nuestras compañías, de los objetivos que se pretenden, del horizonte amenazante o no, que nos espera. Es hora de asegurarnos de que la información le llega a todo el mundo en la medida que le compete, de desatascar embudos que obstaculizan y de tratar a los profesionales como son, es decir, personas maduras.

Recursos Humanos tiene la obligación de tener los mejores profesionales y en las mejores condiciones, y una forma de hacerlo es teniéndolas informadas para evitar  o paliar toda las tensiones, miedos y el desaliento que supone recibir información formal e informal de muchos y de ninguno.

4 comentarios:

Javier Villalba dijo...

De acuerdo con el diagnóstico, Amaury; no tanto con el tratamiento.

Hacer depender la CI de RRHH es una vieja práctica -todavía en uso-, pero hoy, que entendemos la comunicación como un todo, como una función transversal que también afecta estrategia y comportamientos, e incide directamente en toda clase de activos intangibles, me parece desaprovechar la oportunidad de potenciar la figura del DIRCOM –gestor de activos intangibles-, que también tiene la misión de hacer congruentes todas las informaciones y clases de comunicación (externas, internas, comerciales, de marketing, institucionales, publicitarias, de crisis...) en relación, como es obvio, -colegiadamente, digo- con el resto de direcciones, entre ellas la de RRHH, y con el decidido apoyo e involucración de la alta dirección.

Saludos,

Amaury Cardi dijo...

Gracias Javier por tu comentario. De hecho creo que en buena parte estamos de acuerdo, pero soy de la opinión de que la CI tiene que depender de RRHH como área dedicada a las personas de la compañia de forma integral (formación, comunicación, desarrollo...) sobre todo en muchas organizaciones donde es dificil tener un departamento de CI como tal. Pudiendo tener un responsable de CI integrado en RRHH.

lidia dijo...

Es penoso pero en muchas empresas tienen aún el pensamiento que la información es poder e informar a los empleados sería darles poder por lo que la desinformación estaría al orden del días y los empleados pasan de la motivación de cuando empezaron a la desmotivación indiferente,es decir, no lo sé ni me importa (es engañarse así mismo pero, tal vez duela menos vivir esa realidad).

Amaury dijo...

No podría estar más deacuerdo contigo Lídia, es muy común que las compañias sean racanas en ofrecer información y transparencia provocando confusión, rumología y conflictos que muchas veces son innecesarios. Soy de la opinión de que a los profesionales hay que tratarlos como tales y proporcionarles la información necesaria para su buen desempeño. y más aún en el nuevo entorno colaborativo que se esta perfilando.
Gracias Lídia por tu valoración.

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