Convocatoria de Huelga General Diaria



Hace unas semanas asistimos en nuestro país a una huelga general. Un día en el que mucha o poca gente, según las fiables estadísticas que nos ofrecen nuestros diferentes y magníficos representantes, decidieron voluntariamente, u obligados, no trabajar.

Más allá de la lectura política de este día, aspecto que sinceramente me importa bastante poco, me llama la atención el hecho de que, al menos por un día, miles de personas decidieron conscientemente lo que cada día millones de trabajadores hacen sin pensar. Y me explico.

El 29 M una directiva, un profesor, una consultora, un camarero, una operaria, un ingeniero y muchos otros ciudadanos españoles, se levantaron y se dijeron, “Hoy no voy a trabajar”. Y se lo dijeron con conocimiento de causa, dispuestos a asumir las consecuencias.

No hablo de las motivaciones que les llevaron a elegir esa opción, si no del hecho de tomar una decisión consciente de no trabajar, de no aportar, de no sumar. Una decisión voluntaria, ya que tampoco me refiero a los inducidos u obligados, sólo de quien personalmente quiso decir no y posicionarse activamente en su ámbito profesional

A lo mejor necesitamos una convocatoria de huelga diaria para que muchos trabajadores decidan conscientemente, y no sus grises rutinas, qué hacer con su vida profesional, cómo quieren que sea su futuro laboral, a qué se quieren dedicar y con quien hacerlo. A lo mejor necesitamos convocar una huelga cada día para más personas tengan el valor de tomar las riendas de su vida profesional y decidan actuar de forma honesta. Decidir quedarse o marcharse, aportar o no hacerlo, pero asumiendo la responsabilidad y las consecuencias como el 29M.

A lo mejor algún lector despistado piensa que su decisión es la de quedarse en su puesto de trabajo y medrar, haciendo lo mínimo. Seguro que tiene muchos motivos para hacerlo: su jefe es un canalla, su empresa le maltrata, le pagan poco…

¿Es esa una postura responsable? ¿La adopta estando dispuesto a asumir las consecuencias (personales en forma de disgusto e infelicidad, o profesionales en forma de tareas rutinarias, no promoción o incluso de despido)? ¿Seguro que está siendo autocrítico?

No lo creo.

A lo mejor ese lector, preguntándose porqué sigue leyendo este post, argumentaría “soy un profesional y me pagan por hacer lo que me mandan, ni una cosa más, ni una sonrisa más, ni un segundo más”.

Entonces, como no me considero tan osado de afirmar con rotundidad que está muy errado, ni sin hache ni con hache, y tras meditar seriamente, mi respuesta le diría: “pues si eso es así, no quiero profesionales en mi empresa”.

Seguro que el lector, envalentonado, preguntaría locuazmente, cual torero entrando a matar “¿y con quién vas a dar servicio a tus clientes? ¿Con amateurs?”.

Touché.

¿O no? Pensándolo bien… ¡Qué gran idea querido lector! ¡Efectivamente! Amateur viene del latín amare que significa querer. La esencia del amateur es hacer algo por amor, es poner el corazón en la tarea a la que se entrega. Es disfrutar haciendo, es buscar la motivación en sí mismo y no en las traicioneras dádivas económicas

¡Gracias amigo lector! ¡Esa es la clave! En nuestras empresas necesitamos más amateurs y menos de los mal auto proclamados profesionales e históricamente conocidos como malos mercenarios. (Porque hasta los buenos mercenarios tienen cabida, en su justa medida, en una organización).

Necesitamos gente que quiera poner el corazón, personas honestas capaces de tomar decisiones, de vivir despiertos, conscientes, asumiendo responsabilidades y saboreando la vida.

Contratemos corazones, no manos ni cerebros. Seleccionemos ilusión, empuje, iniciativa… Fichemos gente que quiera, ya les enseñaremos a que puedan.

Pero seguro que además tenemos muchos amateurs en nuestras empresas, pero están dormidos, aletargados… Quizás este nuevo escenario en el que vivimos les ha hecho perder la ilusión, y dejarse vencer por una rutina nociva.

¡Tenemos que despertarles! Y si para lograrlo tenemos que convocar una huelga cada día, ¡pues manos a la obra! ¡Convoquémosla! Todo vale para recuperar un capital humano imprescindible para poder triunfar en el entorno actual.

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