Una forma de lograr lo imposible es cambiar el clima



Hace unos días estuve reflexionando sobre la necesidad real de cambio en la sociedad y cómo ésta debería fluir con mayor intensidad en las organizaciones, en los equipos y en las personas.

Albert Einstein dijo: “La imaginación es más importante que el conocimiento”, y desde está frase que me vino a la cabeza empecé a leer nuevas temáticas que suscitaran procesos de transformación y cambio. Entre la documentación que seleccioné, encontré una metáfora muy buena en la película “Ana y el Rey”, la  versión de Jody Foster (1999), que me gustaría compartir ahora contigo.
Hay una escena en la que Ana, la maestra inglesa que educa a los hijos del Rey de Siam, explica el concepto del vacío a los niños en el patio del palacio. Para lograr su propósito Ana hace el experimento de cómo pasar un huevo duro pelado por el cuello de una botella. Para ello, deja caer un papel ardiendo dentro de la botella y mientras coloca en posición vertical el huevo duro en la boca de la botella les dice a los niños que observen y dice textualmente:
“Todos sabemos que este huevo jamás entrará en esta botella. Es un hecho, es la verdad. Confiamos en la verdad para hacer juicios. Pero, ¿qué pasa si nuestro juicio está equivocado incluso cuando creemos que es correcto?. ¿Confiamos en nuestros ojos o creemos en lo imposible?”.

En el momento en que el huevo pasa por el cuello de la botella y los niños se ríen ante la maravilla de lo que están viendo, Ana les dice:
“Ven, una forma de lograr lo imposible es cambiar el clima”.      

Esta escena de la metáfora del huevo y la botella me ha servido de ayuda para comprender mejor lo escrito por expertos sobre la teoría del cambio en general y el cambio en las organizaciones. A raíz de este apunte, encontré información más precisa sobre el cambio: la teoría apreciativa como un segundo motor que suscita la transformación empresarial.

- La teoría apreciativa no sólo cree que el cambio es posible sino que además ofrece un modo práctico de lograrlo y lo hace precisamente cambiando el clima. Lo hace a partir de las intervenciones apreciativas.
- La intervención apreciativa es un proceso de búsqueda colaborativa que se centra en el núcleo positivo de una organización, es decir, en sus competencias, habilidades, talentos y en sus mejores realizaciones y prácticas.

Un proceso de cambio basado en intervención apreciativa puede tomar diferentes formas, pero fundamentalmente consiste en un conjunto de intervenciones dirigidas a buscar cooperativamente los factores que han determinado los picos de efectividad de la organización (liderazgo, productividad, compromiso, satisfacción clientes,…) que deben preservarse en el camino hacia la transformación.

Esta manera de actuar, ayuda a muchas organizaciones a incrementar la satisfacción de los empleados, mejorar la productividad, mejorar el nivel de comunicación entre sus stakeholders, disminuir la rotación de personal, estimular la creatividad y alinear a toda la organización con su visión, objetivos y estrategias.

Latin American Management Institute apunta que la intervención apreciativa supone que los sistemas humanos inician cambios duraderos cuando descubren y recuperan colectivamente sus fortalezas –generalmente escondidas y subutilizadas- y las convierten en palancas para revitalizarse.
¿Consideras que las intervenciones apreciativas pueden implicar un cambio en sí en la forma de aproximarnos a la gestión del cambio?

Una teoría no es el conocimiento que permite el conocimiento. Una teoría no es una llegada, es la posibilidad de una partida. Una teoría no es una solución, es la posibilidad de tratar un problema.

Sin duda, la teoría apreciativa lleva las acciones que venimos realizando hasta ahora sobre cómo gestionar el cambio en las organizaciones a otra dimensión.
Desde esta perspectiva apreciativa considero que tenemos un largo camino que recorrer sin miedos ni prejuicios, pivotando cada paso desde lo que funciona con aire fresco para crear un paradigma mejor en la sociedad, en las organizaciones, en los equipos y en las personas
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¿Cómo lo ves, tú?

2 comentarios:

Liberto Pereda dijo...

Gracias por el artículo. Cambio positivo, ¡eso es!

La gestión del cambio se plantea en general como algo de "arriba abajo". Hay que cambiar algo o a alguien. Pero el cambio real y sostenible, solo puede (desde mi perspectiva) venir de "dentro afuera". El primero surge de "juzgar", el segundo de "apreciar", y apreciar es algo que las personas practicamos con dificultad.

Ayer en una conferencia, una persona comentó que las empresas en estos momentos están muy enfocadas al "cortoplacismo" y que "no tienen tiempo para aquello que está relacionado con el desarrollo de las organizaciones y el liderazgo. Por mi parte comenté que si tienes un grupo de personas realmente apasionadas, comprometidas y que aman aquello por lo que trabajan, en tres días con dinámicas participativas podrían encontrar, desde la inteligencia colectiva, respuesta a muchos (por no decir todos) de los retos a que se enfrentan las organizaciones. ¿Es un proceso de tres días lo suficientemente rápido? Creo que si.

¿Qué ocurre entonces? En general no se ve el cambio como positivo, se ven problemas, y entonces "jugamos para no perder". Si se mira el cambio como positivo, como oportunidad, "jugando para ganar", entonces todas las posibilidades están disponibles.

Saludos!

Meritxell Casellas López dijo...

Gracias por tu aportación. De hecho para producirse un cambio tiene que existir voluntad de querer cambiar, y por supuesto, va de "dentro afuera" como bien dices.
Desde mi experiencia profesional donde he vivido grandes transformaciones y cambios ante distintos escenarios empresariales, la adaptación de las personas a los procesos que implantar, nuevos modelos que interiorizar y nuevos estilos con los que trabajar y gestionar equipos, pasa por considerar que el cambio es una magnifica oportunidad para saber más y retar la creatividad de uno para conseguir cosas que no podia imaginarse antes. Así lo tenemos que ver ante el cambio social, cambio empresarial y cambio personal. Los tres ejes están conectados y se traducirán en: sentido en el hacer y pasión por el ser. Cualquier dinámica participativa es una buena herramienta de ayuda para cambiar "el clima".

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