Fondo vs Forma (O lo importante vs la realidad)



En las relaciones en una empresa, en las comunicaciones que realiza, en los cursos de formación que organiza ¿qué es más importante la imagen o el contenido? A priori y sin pensarlo mucho todos diríamos que aunque ambas cosas son importantes sin duda lo es más el fondo.

Por desgracia mi experiencia profesional en los últimos tiempos me ha llevado a comprobar cómo algunos departamentos de comunicación se preocupaban mucho sobre si  a su logo le faltaban un par de pixels, si el tipo de letra era el corporativo o si las imágenes eran políticamente correctas pero he visto muy pocos comentarios sobre los contenidos de los mensajes que se lanzaban.  

Que la imagen es importante es algo sabido y que la imagen sea más importante que el fondo me parece que tristemente también. Y esto se da a todos los niveles en el mundo empresarial: superdirectivos a los que hace años que no se les conoce una idea brillante, conferenciantes estrellas que servirían más para programas de humor o grandes consultores que viven más de su propia grandeza que de la calidad de sus propuestas. 

En el ámbito de la Responsabilidad Social Empresarial me da la impresión de que sucede algo similar, se da más importancia a lo que se cuenta, a las actividades que se realizan y que resultan más impactantes y llamativas para la sociedad y se olvidan las cuestiones realmente importantes. Mucha gente todavía cree que las empresas hacen RSE por imagen y no porque se lo crean. Quizás sea así y seguramente las empresas contribuyen a alimentar esta impresión ya que las cosas que comunican son, como digo, las más espectaculares y se olvidan, o lo hacen en letra pequeña, de comunicar cuál es realmente su visión de la responsabilidad social o los logros a los que han contribuido en su entorno más cercano. Lo que hacen está más en la línea de la acción social que en la de generar una auténtica conexión social con las personas o sociedades con las que se relacionan.  Y seguramente el ámbito que menos se comunica son las acciones o programas relacionados con la Responsabilidad Social Interna, es decir lo que se hace, si es que se hace, para mejorar las condiciones de trabajo y de vida de las personas que forman la empresa.

Pero claro es más atractivo comunicar que se ha donado no sé cuánto dinero a tal organización de ayuda a la infancia o que se han construido tantos hospitales que decir que tenemos un sistema de detección y desarrollo del talento interno, un programa de mejora del clima  laboral, un modelo de conciliación de la vida personal avanzado o un proyecto para lograr desarrollar el compromiso mutuo entre la empresa y sus personas. Así claro, los consumidores, los clientes, el público, incluso nuestros propios trabajadores seguirán pensando que la RSE es cuestión de imagen cuando en realidad, como dice José Ignacio Rivero en el periódico Dossier Empresarial, “El compromiso social corporativo tejerá una sociedad fuerte, justa y sustentable y hará de las empresas los líderes del cambio".

Los departamentos de Recursos Humanos hace tiempo que vienen realizando gestión de personal, gestión del desarrollo, gestión del conocimiento, gestión de… pero harían bien en empezar a pensar que su próximo reto es la gestión de lo social.

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