El 2.0 mata el control, ¡Viva la gestión!


(Esta es una reflexión para debatir con vosotros, previa a la tribuna mensual que escribo para la Revista Capital Humano y que se publicará el mes que viene. En ellal citaré los comentarios más interesantes, así como los blogs o las cuentas de twitter de sus autores.)
Uno de las mayores revoluciones que está provocando el mundo 2.0 en las organizaciones es la muerte del control. En la era 1.0 las empresas controlaban, o al menos lo podían intentar, lo que se hablaba púbicamente de su marca, lo que ocurría en internet, lo que los profesionales decían sobre la compañía, etc. Cuando alguien alzaba una voz discordante, lanzaban a sus departamentos legales al grito de “¡Ataca!” sofocando así casi cualquier agresión, ya fuera un artículo insidioso, una publicidad comparativa o manifiesto sindical.
El social media ha acabado con estas prácticas, ya que ahora lanzar un ataque legal contra un blog o un grupo de una red social es de muy dudosos éxito, y además costosísimo, pero sobre todo ha asesinado el paradigma del control. El 2.0 ha abierto la caja de Pandora, liberando el control de todas las marcas, y porque no decirlo, su propiedad. Hoy cualquier persona puede hablar bien, mal o mediopensionista de una marca comercial, de una empresa o de una persona. Ya no podemos controlar lo que se habla de nosotros, incluso muchas veces lo que dice la propia empresa tiene me nos impacto que otras voces 2.0.
En el ámbito de la gestión de personas, están empezando a proliferar los blogs anónimos elaborados por empleados, en los que se airean las vergüenzas de las organizaciones, se critican, con motivo o sin él, a sus directivos y las decisiones que toman, e incluso se hace pública información confidencial. Se dice que los rumores pueden acabar con una compañía, pues ahora la rumorología se ha armado hasta los dientes y puede ser más peligrosa que nunca, porque los comentarios internos pueden tener un impacto mundial.
¿Cómo deben reaccionar las empresas ante este cambio de paradigma? ¿Qué pueden hacer ante este nuevo y poderoso canal de comunicación informal, interno pero con proyección pública, que ha surgido?
¿Qué opináis?

13 comentarios:

jose luis del campo villares dijo...

Buenas amigo.

La comunicación informal, o sea, rumores, da igual que sea 1.0 que 2.0, es un problema que siempre ha existido y con el cual las organizaciones han convivido desde siempre.

Pero la socialmedia ha contribuido enormemente al control del mismo.

Justo lo contrario a lo que comentas. Antes una organización sabía que hablaban mal de ella, rumores de sus productos, de su forma de trabajo,...., eran 'vox populi' pero poco podía hacer. Con la incursión de la socialmedia pasa justo lo contrario. Los mismos rumores surgen igual que en el 1.0, pero con la posibilidad de que se pueden contrarrestar, es decir, pueden saber donde surgen o se plasman estos rumores y entrar a actuar sobre ellos con difernetes acciones, cosa que antes no se podía.

Yo creo que el 2.0 ha abierto un camino para controlar los rumores. Cosa muy distinta es que el profesional de esa organización lo sepa manejar.

Un saludo

Juan Martínez de Salinas dijo...

Buenos días Eugenio,

Interesante debate el que planteas aquí.

Creo que con el socialmedia la libertad de expresión esta equilibrada en la cúspide de la cúpula y también en las bases de las organizaciones. Las empresas ahora mismo se dan cuenta de que no pueden controlar que se cuente de ellas lo bonito y lo que no les gustaba tanto y que hasta ahora lo negaban u ocultaban. Las que sepan comprender este flujo conseguirán la credibilidad de las personas porque verán que cuentan con su opinión para todos los aspectos de esa compañía incluidos los aspectos a mejorar.

Las personas tenemos libertad para expresar nuestra opinión sobre los productos que consumimos, las empresas en las que hemos estado, nuestra relación con un profesional determinado, etc. Sin embargo, planteo la pregunta ¿de donde está el limite? Personalmente creo que el límite esta en el respeto y educación hacia los demás, es decir, se puede manifestar lo bueno y lo malo de una forma constructiva sin necesidad de descalificar a nadie. Igualmente las opiniones deben tener una base real y contrastada porque las personas y las compañías podemos decir lo que nos de la gana pero eso no significa que sea verdad.

Saludos,

Juan

José Miguel Bolívar dijo...

Como bien dices, estamos ante un cambio de paradigma. El reto en mi opinión es que las personas que han desarrollado su actividad profesional en el paradigma del control se den cuenta de que ha caducado. Estamos en la era de la transparencia. La reputación digital es la nueva imagen corporativa. Como se apuntaba antes, todos empiezan desde cero en este juego; empresa y empleados. Las empresas tienen ante sí el reto de tener que explicar lo que hacen (guste o no) en lugar de maquillarlo o limitarse a ofrecer su versión. También pueden combatir con hechos los comentarios malintencionados de un profesional despechado. Pero si hacen mal las cosas no podrán acallar las voces que sin duda lo airearan.
En resumen, no hagas algo si no quieres que se sepa.

FAH dijo...

Fantástico de nuevo el tema de discusión poniendo el dedo en la llaga... Creo que la transparencia es buena pero también hay que tener cuidado con creer todo lo que se dice por ahí, porque también hay mucho ruido alrededor de las empresas de personas con rencor y resquemor que intentan hacer daño y "ajustar cuentas"... La red permite expresarse a la gente sin cortapisas, pero también hoy más que nunca es importante tener la sensibilidad para separar paja y grano... La ética de la que se hablaba el otro día no sólo debe exigirse a nivel corporativo sino también individual a cada uno de nosotros para intentar ser justos...

Hoy más que nunca las empresas deben aprender a manejar la comunicación en situaciones conflictivas y difíciles, de crisis, de gestión de imprevistos... Las palabras se interpretan pero los silencios también y habitualmente para mal.

Un abrazo.

jaime cros ferrandiz dijo...

Apreciado Eugenio;
En mi opinión, es imparable el uso abierto de la información y por tanto, puestos a hacerlo, hay que hacerlo bien y rápido.

Las empresas todas han expresado en la 1.0 que su misión, bla, bla, bla. Que su Visión es bla, bla, bla y que sus Valores son bla, bla, bla. Al menos muchas.

Ahora es tiempo de demostrarlo, de ser leal con la sociedad, con sus accionistas, sus proveedores, clientes y colaboradores.

Si se cuentan las empresas con más de 10 empleados, y cada una tiene un comunity manager, aunque no sea dedicado, a chupada de dedo además se crearan miles de puestos de trabajo.

La clave es Honestidad, transparencia y lealtad. Y si se falta a esto por cualquiera de las partes, existen la ley de protección de datos, y mecanismos de denuncia habituales dentro de nuestro estado de derecho.

¿Qué alguien puede verse perjudicado, por un aprovechado? Puede, pero es el precio a pagar por ser ante todo transparente y no por eludir un conflicto estancarnos. Nuestra sociedad (empresas, personas y adolescentes) debemos aprender a convivir con la 2.0 y prepararnos para la 2.5.

Eugenio de Andrés dijo...

@José Luís, coincido contigo que la web 2.0 ofrece la posibilidad de aflorar los rumores ocultos y con ello, la posibilidad de gestionarlos.

Pero sin duda, si nos ponemos a tratar de comprender la posición de los Directores de RRHH el modelo se complica bastante, sobre todo en la mayoría de ellas donde no está permitido llevar la contra a la dirección.

Eugenio de Andrés dijo...

@Juan cierto es que el socialmedia a democratizado la libertad de expresión, pero muy cierto es también, como tu apuntas, la necesidad de mantener un respeto, en este mundo virtual al igual que en el tradicional de carne y hueso.

Pero desgraciadamente respeto existe poco en ambos mundos, y creo que la explosión de las redes sociales está provocando un efecto "desfogue" como ocurrió en la transición con el destape. Algo del estilo: “¡Ahora me van a escuchar!”. Y eso se puede ver en muchos blogs de empelados de ciertas organizaciones que atacan de forma encarnizada a sus organizaciones, en lugar de pedir la cuenta y buscarse un nuevo proyecto.

Eugenio de Andrés dijo...

@José Miguel sin duda el reto está en aprender a vivir en un entorno de transparencia, y sobre todo en un país como el nuestro donde es un valor que culturalmente no ha estado en nuestra historia, probablemente influidos en gran medida por nuestra orientación religiosa, muy diferente a la de los países de cultura protestante.

Eugenio de Andrés dijo...

@FAH añades un nuevo e interesante ingrediente a la receta, muy aplicable al perverso panorama de los medios de comunicación en España, que es el tener cuidado con lo que nos creemos. Probablemente para saber vivir en un entorno transparente sea necesario entrenar un sentido mucho más desarrollado de la ecuanimidad, dando a cada voz su importancia pero no dejándonos llevar por el sensacionalismo de una opinión.

Eugenio de Andrés dijo...

@Jaime hablas de valores con mayúsculas como la lealtad y la honestidad, desgraciadamente no muy extendidos en las empresas hoy en día. Un planteamiento muy en línea con el concepto de respeto que comentaba @Juan.
Tenemos que educarnos en esos valores, profesionales y empresas, pero quizás el salto sea muy grande para muchas organizaciones.

Astrid Moix dijo...

Coincido con José Miguel en que este entorno de transparencia afecta a todos, empresas y empleados, por igual. Las reglas de juego son las mismas para ambos, pero las organizaciones tienen, o deberían tener, más medios materiales y humanos para dominarlas. En la práctica, sin embargo, sabemos que muchas empresas todavía van a salto de mata, echándose las manos a la cabeza y jurando en arameo sobre los efectos perniciosos de la Red y el descontrol que genera.
En el fondo, todo ello es miedo y desconfianza ante una situación nueva que además se ha desarrollado con estraordinaria rapidez. Como muy bien apuntas, hay también un factor cultural detrás, que favorece ese secretismo y que refuerza la identificación del binomio información y control con poder y autoridad. Y la ecuanimidad y autoreflexión que mencionas a veces casan mal con nuestro carácter apasionado y extremista. Pero habrá que hacer un esfuerzo, ¿no?

Un saludo,

Alberto Blanco dijo...

En las organizaciones la transparencia, la coherencia y la responsabilidad se están haciendo más necesarios que nunca para ganarse una reputación que signifique algo más que una buena imagen de marca.

Por otro lado los medios sociales han dado a las personas una mayor libertad para expresar cuanto deseen acerca de su organización. Pero esa libertad no sirve de nada si no se acompaña también de una mayor responsabilidad.

Lo que es evidente es que intentar controlar lo que se dice de uno ya no es tan fácil como antes. Por suerte, cada vez sale más caro tanto no actuar bien como no reconocer cuando se ha actuado mal.

Uxío Malvido dijo...

Llego un poco tarde pero es que soy de conversaciones "retardadas" ;).

Creo sinceramente que hay una burbuja 2.0 que no se sostiene por ningún lado. No veo que se haya matado ningún "control". Tendemos a magnificar esto los que usamos activamente las redes sociales, pero dentro de las empresas no está significando ninguna "revolución", más bien alguna adaptación a nuevos medios y poco más en la mayoría de los casos.

Que cualquiera pueda decir lo que le plazca, difundirlo en la red y encontrar eco no quiere decir que tenga ningún impacto para la vida de la empresa. Se dicen tantísimas cosas a diario sin ningún valor... (por no hablar de las formas, claro).

Creo que el cambio de fondo no es de pérdida de control sino de mayor transparencia. Pero eso es una corriente más profunda que la de las redes sociales, es un efecto del énfasis en la "responsabilidad" y "coherencia" de las empresas, en una mayor exigencia por parte de la sociedad hacia que esto no puede ir sólo de hacer grandes beneficios y sálvese quien pueda. Ese es para mi el auténtico cambio de paradigma. Los empleados y las redes sociales son sólo una pieza más de un cambio de valores más profundo.

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