Ética 2.0: ¿Qué es correcto y qué no lo es?

(Esta es una reflexión para debatir con vosotros, previa a la tribuna mensual que escribo para la Revista Capital Humano y que se publicará el mes que viene. En ellal citaré los comentarios más interesantes, así como los blogs o las cuentas de twitter de sus autores.)



A finales del pasado mes de agosto una sorprendente noticia saltó a la prensa: Alemania prohíbe a los jefes buscar datos de sus empleados en Facebook (Ver noticia completa). La canciller alemana promulga una ley que impide a las empresas usar información personal disponible en las redes sociales para sus procesos de selección.

En el otro extremo muchos equipos de la NFL (Fútbol Americano) como los Packers o los Lions, para preparar el draft del año pasado crearon perfiles falsos de Facebook, utilizando personalidades inventadas de chicas atractivas, extrovertidas y jóvenes para hacerse amigas de las estrellas universitarias más prometedoras. Su objetivo: conocer la conducta personal de los jugadores en cuanto a drogas, alcohol, etc. Es necesario destacar que estos clubs pagan millones de dólares a chavales que no han terminado la universidad.

En la era de la transparencia abierta por las redes sociales, donde la cultura 2.0 exige a las organizaciones puertas de cristal con los motivos de sus decisiones, con sus presupuestos, con sus procedimientos, etc. ¿Los profesionales deberíamos corresponder en la misma medida o tiene sentido la prohibición alemana? Engañar desde luego no es ético, pero ¿Aprovechar los descuidos en la privacidad de las redes sociales para conocer a los profesionales que vas a contratar lo es? ¿Y consultar la información personal pública? ¿Y tratar de conocer los hábitos de nuestro posible jefe?

¿Cómo lo veis? ¿Dónde os posicionáis?

34 comentarios:

José Luis del Campo Villares dijo...

Desde luego que es un tema complicado, pero a mi modo de ver lo que estás comparando es una actitud 'maquiavélica' simple y llanamente, pero la trasladas a las redes sociales.

El planteamiento que haces es si 'el fin justifica los medios'. Y en eso no influye para nada el 1.0, el 2.0 o el 3.0 , o sucesivos nombres. Estás apelando a la ética, que es una cualidad de las personas no de los medios (1.0 o 2.0). Por lo tanto, el que sea en el ejemplo alemán a traves del 2.0 no me supone ninguna diferencia con el 1.0. Se emplearán de forma ética o no ética en función de las personas que la use y no de las herramientas que use.

Conclusión, el profesional que dejase rasgos de poca ética en el 1.0 los seguirá utilizando en el 2.0 y viceversa. ¿Por qué demonizar a las herramientas 2.0, cuando realmente son las personas las que actúan y no ellas?

Un saludo

José Luis del Campo Villares dijo...

Y apostillo. No hay ética 1.0 o 2.0. Sólo hay ética o no ética.

VERO CHAVEZ dijo...

Un tema muy complejo, lo de Alemania, simplemente, retrograda, pero si se usan las redes sociales para conocer mas las costumbres, ideales, gustos y demás de las personas, pues entonces, mi pregunta es : LO IDEAL ES MENTIR?? o LLEVAR UNA DOBLE VIDA??

Juan Martínez de Salinas Murillo dijo...

Buenas tardes Eugenio,

Interesante el debate que plateas aquí.

La ética en gran medida las personas la usan cuando les interesa en función de en que posición estén respecto a lo que juzguen, es decir, muchas veces lo que hacemos cada uno siempre es ético y justificable aunque cuando hacen lo mismo los demás pongamos el grito en el cielo diciendo “es que no es lo mismo” y pregunto yo ¿Realmente no es igual tu comportamiento que el del vecino?

De la misma forma una en la red puede encontrar mucha información y nos pueden llegar rumores de personas por diversos medios que no tienen relevancia y debemos ser grandes profesionales para tener en cuenta lo que es vital para el trabajo. Lo que cada uno haga en su vida privada o tiempo libre no es de nuestra incumbencia independientemente de que nos parezca bien o no. Cada persona es diversa y eso nos enriquece y debemos saberlo apreciar.

También no olvidemos que esta en nuestras manos controlar el que hacemos publico y no a los demás siendo precavidos y conscientes de nuestros pasos.

Saludos,

Juan

Ida Vega dijo...

Buenas noches Eugenio...el debate parte de la base que siempre somos nosotros los que decidimos que queremos mostrar o no....Mi respuesta en

http://lascosillasdeidavega.blogspot.com/2010/09/etica-20-yo-no-me-atrevo-decir-que-es.html

Saludos!
Ida Vega

José Miguel Bolívar dijo...

Creo que el tema es más complejo de lo que parece a simple vista pero menos de lo que tememos. Personalmente no hay nada en mi grafo social de lo que avergonzarme (o al menos nada de lo que conscientemente crea que debo avergonzarme). Si mis opiniones, aficiones o hábitos no gustan a un potencial empleador, mejor que se evite llamarme y así los dos ahorramos tiempo.
Pienso que el problema va más a allá de si es ético investigar a tus potenciales candidatos. Es un tema de confianza. Si mi potencial empleador desconfía de mí, ¿por qué debo confiar yo en él?
Si nuestra conducta es ética, lo demás no debería importar.

Eugenio de Andrés dijo...

@José Luís, Sin duda el fin no justifica los medios, y las trampas son trampas en cualquier mundo. Tambi´´en estoy de acuerdo que las herramientas no son malas o buenas sino es el uso que hacemos de ellas.
Pero, en un nuevo escenario donde la transparencia es un pilar fundamental, ¿Hacer uso de esa información, de la que sea pública es ético?

Eugenio de Andrés dijo...

@Vero Ami modo de ver, y como dice @José Miguel, creo que uno tiene que ser como es, y si no encaja mejor saberlo cuanto antes. Mentir sin duda como apunta @José Luís no es ético ni el 1.0 ni el 2.0

Eugenio de Andrés dijo...

@Juan Coincido con tu reflexión sobre la subjetividad de la ética, si lo haces tú está mal, pero si lo hago yo es diferente. Por eso me pregunto si en el mundo 2.0 ¿La transparencia es un valor sólo para las empresas? ¿Los profesionales tenemos bula?

En cambio disiento un poco sobre que la vida privada debe ser ajena e independiente de la faceta profesional. Yo pienso que son inseparables, somos los mismos en el trabajo que fuera, nuestros valores y comportamientos son iguales, aunque en el trabajo tratamos de contenernos. Por eso pienso que si los valores de un profesional no encajan con los de una empresa o viceversa ¿Por qué tiene que trabajar juntos? (Hablo siempre en un escenario donde la necesidad no sea un factor crítico, es decir donde ambas partes puedan elegir).

Eugenio de Andrés dijo...

@Ida Creo que en el mundo 2.0 las marcas, tanto empresarailes como personales, ya no son propiedad exclusiva de "dueños". Todos podemos opinar de coca Cola , al igual que todos los que me conocen podrían opinar de mí.

Coincido contigo en que hay que cuidad la huella digital, y pensar que queremos que aparezca y que no, pero me convence más el plantamiento de @jmbolivar de ser como uno es y no incoporarse a empresas donde sabemos que no encajamos

Eugenio de Andrés dijo...

@José Miguel Sin duda tu enfoque me parece muy coherente con la filosofía 2.0. La transparencia debe existir por ambas partes, y las reglas deben ser las mismas para los dos.
Y luego debería estar la coherencia de las personas para no trabajar en empresas que tengan culturas o estilos de actuación que no coincidan con los suyos... Esta parte para mi gusto es ciencia ficción, y no por la necesidad actual marcada por la crisis, ya que en época de bonanza nos dejábamos comprar y muy poca gente dejaba a las malas empresas.
¿Os imagináis que pasaría si no trabajáramos en empresas que no tienen ética o que no cuidad a sus personas?
La transparencia en una nueva regla de juego, pero tenemos que madurar todos para poder aprovecharla.

Pedro Rojas (@SeniorManager) dijo...

Cada día habrá más gente apuntándose a alguna red, es como un virus… y algún día, es posible que quien no esté en las redes sociales, sea considerado como un “bicho raro”. Así que la tendencia a estar expuestos irá siempre en aumento.

Particularmente, me parece perfecto que cualquiera pueda mirar en el perfil y en los contenidos de cualquiera. En primer lugar, porque si alguien no quiere ser escaneado, lo mejor que puede hacer es no hacerse público. Por eso me parece exagerado cualquier intento de regular la privacidad en redes como Facebook, por ejemplo, pues quejarse porque alguien está viendo nuestros datos en esa red, es lo mismo que quejarnos porque todos nos están mirando luego de habernos colocado en el medio de una plaza. Si alguien no quiere que la gente le vea, pues que no se exponga.

El derecho de privacidad comienza en la misma persona, si quieres que algo quede en privado, pues no lo hagas público.

En mi opinión, mientras las personas continúen colgando sus datos, contenidos, fotos y videos en redes sociales sin ningún tipo de precaución, no tendrán derecho a quejarse por haber sido expuestos. Y aunque lo que puedan hacer otras personas con esa información es ya un tema más complejo, legalmente hablando; para mí, la culpa sigue siendo del que quiso exponerla.

Así que si alguien, como por ejemplo tu jefe, te hace seguimiento en Twitter, para saber cuando tuiteas, y con que frecuencia; o en Facebook, para saber a donde vas, que opinas de tu trabajo o como eres fuera de tu entorno laboral, pues está en todo su derecho de hacerlo, ya que tú has colocado toda esa información allí de forma voluntaria, consciente y responsable, para que cualquiera pudiese verla.

Por lo opino que no hay nada de ilegal ni cuestionable en que seas despedido por algo que hayas publicado en tus redes, si es que puede considerarse ofensivo para con tus jefes o negativo para la marca de tu empresa.

Sé de un caso en el que un empleado fue despedido por no venir a trabajar, alegando estar enfermo, y que luego publicó fotos en Facebook de la ropa que se compró ese mismo día en las rebajas de invierno. Y me parece de lo más justo su despido, pues la integridad es uno de los valores que más se buscan en los trabajadores de una empresa.

Reflexión: Yo mismo soy objeto de seguimiento, pues mis jefes saben que soy muy activo en las redes, y aunque en mi empresa nos han dado “carta blanca” en el uso de las redes sociales en horario laboral (con sentido común incluido claro está); considero que los intereses de la empresa deben estar por encima de los míos en cuanto al uso de mi tiempo laboral en menesteres netamente personales.

Esa es mi opinión...

Saludos
Pedro Rojas
@SeniorManager

Alberto Blanco dijo...

La utilización de las redes sociales en los procesos de selección me parece algo positivo. De alguna forma han permitido a las empresas cambiar la visión que tenían de los candidatos en 2 dimensiones (formación y experiencia), para ver a las personas en 3D, formación, experiencia y sus motivaciones. Esto ya es un primer paso para dejar de ver a las personas como meros recursos humanos.

Pienso que gestionar la información que ofrecemos a los demás acerca de uno mismo, tanto personal como profesional, es responsabilidad de cada uno de nosotros. Si nuestro perfil público es veraz y coherente con lo que somos realmente, no tenemos por qué temer lo que busquen las empresas sobre nuestra información pública.

Si una persona no quiere que cierta información personal sea visible a las empresas, está en su absoluto derecho a la intimidad, refrendado además en la ley de protección de datos personales. Pero en ese caso lo más lógico es que no publique esa información, o si lo hace que se asegure de que no es visible. De otra forma no puede pedirle a los demás que cierren los ojos, que de alguna forma es lo que pretende la ley alemana.

Jaime Cros Ferrandiz dijo...

Eugenio; Vaya lio que has creado. Habra material no para un articulo, si no para un libro. El titulo pudiera llamarse ser o no ser?.
En mi opinion es necesario estar en 2.0 y siguientes, tienes mas pros por ampliacion del propio conocimiento intelectual que contras por que precisamente se pierde lo anterior. Ademas de poder compartir, ofrecer y recibir de todo lo que te interese.

Dicho esto, ya entramos en la zona etica, las personas por un lado y las empresas por otro, deberiamos por concepto ser totalmente transparentes, pero lo cierto es que muy complejo. Por tanto, unos y otros debemos de dejar como huella aquello que mayoritamiente refleje como somos, como pensamos, que anhelamos, que opinamos, en definitiva no tener miedo a salir del armario. Mostrarnos en general como somos.
Y por descontado la etica de las empresas debe de llevar a no alterar, la opinion respecto a un candidato o respecto a un interno, por verle que no piensa igual que el (siempre detras de la empresa, esta el que tiene que hacer el papel decisorio), por que toma copas fuera del trabajo, porque critica a tal partido u otro, critica o no tal religion, etc.

Al final las personas, y las personas que actuan en nombre de la empresa, es que cuando acaba el dia y nos acostamos, nos sintamos dignos de lo que hemos realizado, comunicado, solicitado y decidido. es decir tengamos buena conciencia.

Prohibir siempre es malo. Prohibido Prohibir. Pero el que perjudique a alguien por inquisicion, que sufra pesadillas por hacerlo.

diversidadcorporativa dijo...

Estoy seguro de que en el futuro la formación en "ética empresarial" incorporará este caso. Me refiero a esos cursos y certificados anuales que algunas empresas (por ejemplo, la mía) exige anualmente a sus empleados, presentándoles escenarios y pidiéndoles que escojan entre varias alternativas posibles de acción.

Para mi, lo ético no está en el acceso a una información que es pública sino en el uso que se haga de la misma. Porque vamos a ver: ¿no nos hemos inventado la gestión por objetivos y los procesos de gestión del desempeño, así como la evaluación por competencias? ¿A qué viene entonces este morbo absurdo por los comentarios de nuestros empleados o sus fotos personales? ¿qué pasa que ahora lo crítico son los tuiteos y no los resultados? ¿qué son más importantes las fotos de una noche de copas o de travestismo que lo que el desempeño y el potencial de un empleado?

A mi todo esto lo que me demuestra es la falta de profesionalidad de nuestros procesos de selección y evaluación, tanto por parte de la línea como de RRHH. La ética profesional debería empezar por hacer bien tu trabajo, no por cotillear/juzgar a los demás.

Astrid Moix dijo...

Hola Eugenio,

En mi opinión, creo que en este debate hay que distinguir dos aspectos que, aunque relacionados, no son necesariamente equivalentes:

-Por un lado está el derecho a la intimidad y a la protección de datos, que nos ampara a todos, también respecto a la información obtenida en la Red. El debate ahí no es tanto ético como jurídico y se centra en la operatividad práctica de la protección de ese derecho. En ese sentido, la noticia a la que haces referencia de la normativa alemana, se trata de un proyecto de ley más detallado y mejor adaptado a los tiempos actuales. La legislación anterior era pre-Web 2.0 y estaba muy dispersa, por lo que algunos empresarios desaprensivos habían aprovechado las lagunas legales para cometer verdaderos abusos de espionaje industrial, filmaciones con cámaras secretas etc. En ciertos aspectos, es un tema parecido al que en su momento se generó con los famosos, que no por el hecho de serlo dejan de tener intimidad personal y esa debe ser protegida. Publicar información personal en la red no equivale a autorizar su utilización por parte de terceros. Son dos cosas distintas, aunque todos podamos estar de acuerdo en que más vale prevenir que curar, y por lo tanto, para evitar disgustos, lo prudente es pensar dos veces antes de escribir o colgar algo en la red. Pero, insisto, independientemente de lo que nos parezca a cada uno ético, correcto, prudente o de sentido común, la ley debe ofrecer un marco legal regulatorio, aunque sea de mínimos. Otra cosa es que sea de difícil aplicación o prueba, pero por lo menos se protege al empleado de los abusos.

-Por otro lado tenemos la cuestión de cómo nos movemos por la Red, cómo utilizamos lo que allí vemos u oímos. En el caso concreto que mencionas de los entrenadores americanos que “disfrazados” de señoritas, van por ahí pidiendo amistades en Facebook, creo que se trata de un engaño y a mi me parece algo éticamente reprobable. El fin no justifica los medios, ni aunque sea por los millones que se paga a esos jugadores jóvenes (quizás habría que revisar eso también, pero ese es otro tema…). Será legal, pero no correcto. No podemos confundir la transparencia y facilidad de acceso que permiten las redes con el “todo vale”. Pero eso entra en el terreno de los valores personales, empresariales y hasta culturales de cada uno y no tiene nada que ver con el entorno o los medios (1.0 o 2.0), porque aplica al individuo. Hay que saber distinguir lo que es cotilleo de información relevante profesionalmente, diferenciar hechos de conjeturas. Entiendo que en algún momento eso puede ser difícil y que se pueden dar casos de conflicto de valores. Para esas situaciones no me parece mala idea echar mano de la formación en ética empresarial que propone Uxío. Ayudaría a clarificar conceptos y posiciones.

Un saludo,

Astrid Moix dijo...

Hola Eugenio,

En mi opinión, creo que en este debate hay que distinguir dos aspectos que, aunque relacionados, no son necesariamente equivalentes:

-Por un lado está el derecho a la intimidad y a la protección de datos, que nos ampara a todos, también respecto a la información obtenida en la Red. El debate ahí no es tanto ético como jurídico y se centra en la operatividad práctica de la protección de ese derecho. Publicar información personal en la red no equivale a autorizar su utilización por parte de terceros. Son dos cosas distintas, aunque todos podamos estar de acuerdo en que más vale prevenir que curar, y por lo tanto, para evitar disgustos, lo prudente es pensar dos veces antes de escribir o colgar algo en la red. Pero, insisto, independientemente de lo que nos parezca a cada uno ético, correcto, prudente o de sentido común, la ley debe ofrecer un marco legal regulatorio, aunque sea de mínimos. Otra cosa es que sea de difícil aplicación o prueba, pero por lo menos se protege al empleado de los abusos.

-Por otro lado tenemos la cuestión de cómo nos movemos por la Red, cómo utilizamos lo que allí vemos u oímos. En el caso concreto que mencionas de los entrenadores americanos que “disfrazados” de señoritas, van por ahí pidiendo amistades en Facebook, creo que se trata de un engaño y a mi me parece algo éticamente reprobable. El fin no justifica los medios, ni aunque sea por los millones que se paga a esos jugadores jóvenes (quizás habría que revisar eso también, pero ese es otro tema…). Será legal, pero no correcto. No podemos confundir la transparencia y facilidad de acceso que permiten las redes con el “todo vale”. Pero eso entra en el terreno de los valores personales, empresariales y hasta culturales de cada uno y no tiene nada que ver con el entorno o los medios (1.0 o 2.0), porque aplica al individuo. Hay que saber distinguir lo que es cotilleo de información relevante profesionalmente, diferenciar hechos de conjeturas. Entiendo que en algún momento eso puede ser difícil y que se pueden dar casos de conflicto de valores. Para esas situaciones no me parece mala idea echar mano de la formación en ética empresarial que propone Uxío. Ayudaría a clarificar conceptos y posiciones.

Un saludo,

Eugenio de Andrés dijo...

@SeniorManager Coincido con tu visión de que es nuestra resposabilidad lo que publicamos y que tiene poco sentido pedir a la gente que no escuche lo que gritamos a los cuatro vientos, aunque como dice @Astridmoix parece que la ley, al menos la alemana proteje la postura contraria.

En lo que apuntas de que un profesional puede ser despedido por sus comporamientos 2.0, hay un cao de un club de fútbol americano que ha despedido a una de sus cheerleaders por aparece imagenes suyas drogada tirada en una acera, alegando que eso atentaba ala imagen y a los valores del club. Ético o no, es un hecho, que como tu apuntas no es el único.

Eugenio de Andrés dijo...

@AlbertoBlanco Comparto tu posición sobre la responsabilidad personal y sobre lo bueno de contemplar en las organizaciones a las personas como un todo, no sólo su dimensión profesional. Si bien está claro que determinados usos de esa información puede rozar la discriminación, al menos los malos usos.
El problema es que creo que asusta, y los alemanes ya han reaccionado a ese miedo, el no poder distinguir claramente los buenos usos de los malos, por que como apunta @JoseLdel Campo son las personas y su utilización de las herramientas lo que es malo, y por ello optan por una prohibición, muy difícil de cumplir y de probar, menos más fácil que educar a una sociedad en un nuevo modelo más maduro y productivo.

Eugenio de Andrés dijo...

@Jaimecros Ya sabes que me va la marcha y provocar debate y polémica creo que ayuda a aprender.

Me ha gustado mucho "el que perjudique a alguien por inquisicion, que sufra pesadillas por hacerlo" me parece un buen castigo. ¡Llevémolos al congreso de los Diputados para hacerlo decreto ley! Pero sumemos a los que engañan, a los que discriminan, a los que mienten sin pudor y a los que se la cogen con papel de fumar.

Eugenio de Andrés dijo...

@UxioMalvido Me ha enganchado tu llamamiento a la profesionalidad y a la coherencia con las políticas de RRHH. Las redes sociales no deberían convertirse en el "Sálvame Diario" de los departamentos de gestión de personas, sino en un mecanismo de perfeccionamiento de dichos procesos.

Con esta propuesta probablemente tendría sentido darle una vuelta a los sistemas de objetivos de algunos profesionales para incluir algunos nuevos que midan por ejemplo el impacto positivo de la imagen de la compañía a través suyo, apostando como predica Andrés Pérez por las marcas personales, en este caso al servicio de la marca de una empresa.

Eugenio de Andrés dijo...

@AstridMoix Claramente existe y debe existir el derecho a la intimidad, pero ¿en qué medida es intimidad algo que yo pregono a los cuatro vientos digitales?

Por otro lado nuevos entornos necesitan nuevas reglas, y creo muchas de esas reglas en el mundo 2.0 deben ser éticas más que coercitivas, ya que encajan mucho mejor la propia naturaleza de internet y con la filosofía 2.0.

FAH dijo...

Un tema apasionante y complejo, muy complejo... Hace algún tiempo escribí un artículo con el título: ¿Merece la pena ser ético? Ahí apuntaba claves sobre el tema:

http://www.scribd.com/doc/26246239/%C2%BFMerece-la-pena-ser-etico

Me encanta en clases de MBA en las que imparto clase sacar este tema, se arma un revuelo importante... Diría algunas cosas:

1. La ética no es de mundo sino de personas. Decía antiago Eguidazu, «Hay empresarios éticos y curas amorales».

2. La privacidad es un derecho y violarla es delito. Pero, ¿y si no me ven? Ahí es donde entra la ética que está a un nivel superior que las leyes.

3. Las fronteras entre lo ético y no ético nos llevan una zona pantanosa donde el "saber prudencial" es el mejor consejero. Platón decía: "La aceptación de la verdad depende en buena medida del alma que quiera acogerla". Si uno quiere encontrar excusas para cualquier comportamiento, las encuentra.

4. En todo ser humano conviven bondad y maldad y estoy seguro que a todos nos pueden reprobar cosas. Somos humanos, y como tal, frágiles.

5. Tampoco es fácil saber dónde termina la frontera profesional y dónde empieza la personal, ni si en todas las posiciones.

Son sólo algunas pinceladas... Enhorabuena por el debate.

Eugenio de Andrés dijo...

@FAH Cómo dices en el artículo que nos has recomendado "El deseo incontenible de rentabilidad inmediata conduce a actuaciones poco éticas". Probablemente este sea el motivo por el cual los profesionales que remos mentir a nuestros empleadores, por conseguir un trabajo que queremos, y por ese motivo las empresas se visten de lagarteranas en Facebook para tratar de conocer todo lo que puedan y no "perder" su inversión.

Nacho Muñoz dijo...

He empezado a escribir por aquí la respuesta pero se ha hecho demasiado grande. He dejado en mi blog un artículo más extenso para continuar este debate. En resumen, diré por aquí que:

1- Me parece injusto que actualmente se utilice la información personal como medio para los procesos de selección, ya que hay un desequilibrio de poder entre empleadores y empleables en torno al acceso, conocimiento y manejo de la información pública.
2- En tanto que hay personas que quieren que la línea que separa la vida personal de la profesional se mantenga firme, el rebasar esta línea por parte de las empresas rebasa lo que para muchas personas quieren como modelo de justeza.
3- Si los profesionales de RRHH atienden a las redes sociales para seleccionar personal, es que no están atendiendo a lo que de verdad importa en un candidato para ser seleccionado.

Enhorabuena por la iniciativa Eugenio.

Eugenio de Andrés dijo...

@Nacho, en primer lugar agradecerte que continúes el debate en tu blog, y más con un artículo tan bien trabajado. Os recomiendo a todos que lo visitéis: http://congestiondepersonas.com/


Me parece muy interesante el enfoque que haces de la extimidad, aspecto que como dices tenemos que asumir y aprender a vivir con él, pero me sorprende que a partir de él concluyas que estás a favor de legislar en sentido restrictivo. Entonces, ¿El mundo 2.0 es transparente sólo para las empresas? ¿Los profesionales pueden hacer uso de la información "dospuntocerizada" para ver si la empresa les gusta, si le encajan sus actuaciones y valores, incluso para saber cómo es el entrevistador o su futuro jefe y en cambio las empresas no?

A mi la prohibición me suena más a no comprender el cambio de paradigma, y ante el miedo por no entenderlo... ¡pues a poner vallas! (Qué eso los políticos sí saben hacerlo).

Metiéndome en camisas filosóficas de once varas, una pregunta ¿la aplicación de el imperativo categórico de Kant que referencias no podría aplicarse así?: Si yo hago pública mi información, la hago pública para todo el mundo. si no quiero que sea así ¿Para qué la hago pública?

Dicho esto coincido contigo en que la verdadera información para la promoción de personas está dentro de la casa y debe ser en base a rendimiento, pero para conocer un poco mejor a las personas creo que sí ayuda (P.e: en mi experiencia persona tengo comprobado que la gente que ha jugado a un deporte de equipo seriamente como amateur funciona mucho mejor en equipos de trabajo).

Fernando Rivero dijo...

Lo que no entiendo muy bien de la postura alemana es que no consideren ético que una empresa use información de caracter público para poder hacer procesos de selección. Si la información es pública, consultarla me parece "ético" por parte de la empresa (en cualquier caso me parece una medida absurda por que a ver qué candidato consigue demostrar que no le han contratado por sus fotos en facebook o sus comentarios en twitter).

Otro caso es el que comentas de los jugadores americanos, en el que haciendose pasar por jovenzuelas pillan la extravagancia de determinados jugadores...Ahí me parece que suplantar identidades para hacer este proceso "no es ético" (por mucho dinero que les cueste el jugador).

Yo creo que, como ya se ha mencionado, el debate tiene que estar con lo que es o no es ético al margen de las herramientas que se usen para validar un proceso de selección, ¿o acaso es más ético hacer entrevistas en grupo para ver el comportamiento de la gente? ¿O hacer procesos de selección en el que uno de los aspirantes es empleador? ¿Es ético que una empresa trabaje su marca como empleadora, tratando de acallar comentarios de ex-empleados?

Otro debate podría ser no desde el punto de vista de la empresa, sino del seleccionado ¿es ético que contrate a empresas especializadas en mejorar su reputación online? ¿es ético tener una doble personalidad online en la que por una parte muestras tu perfil profesional y por otra, con un alias por ejemplo, muestras tu faceta personal con tus aficiones o hobbies?

En fin, el debate da mucho juego...

Cecilia Denis dijo...

En principio creo en la transparencia y no estoy a favor de las prohibiciones. Sería tanto como prohibir los procesos de selección en el que se hacen test de personalidad cuyos resultados no son evidentes para el que los cumplimenta.

También creo que es correcto que se cuide la reputación on line tal como se hace off line. Si es legítimo contratar un asesor de imagen o hacer un proceso de outplacement para mejorar la forma de presentación de las habilidades o ajustar la oferta personal a las demandas del mercado, ¿por qué no lo va a ser en el mundo on line?

Sobre la suplantación de personalidades no tengo nada que decir, me parece algo totalmente falto de ética.

Pero un tema que me preocupa es el de la "huella indeleble" que deja internet y el que otros, de forma descontrolada, puedan incidir en la construcción de la propia imagen. Me explico: ¿quién no tuvo una borrachera adolescente? y que, si se tuvo la mala suerte de que quedara documentado en algún sitio, diez años después pueda ser motivo de hacerle algún tipo de muesca a su reputación. Otro ejemplo: en una ocasión, al poner el nombre de una amiga mía en google, la primera cosa que salió es que tiene una causa judicial. Cuando le pude preguntar el tema era que había tenido un restaurante y una de las empleadas le había hecho una demanda porque no estaba de acuerdo con la indemnización que le ofrecía en una situación de despido. A cualquiera que hayamos tenido empresa nos puede pasar ¿no?
Otro amigo "encontró" que alguien había colgado una foto suya de hace 20 años, en una manifestación de ultraizquierda con el puño en alto. Esa no era la imagen que él quiere dar ahora o, por lo menos, quiere que sus ideas políticas se mantengan en la esfera de lo privado.
Esto puede invalidar la idea de que finalmente, lo que está en internet es lo que nosotros mismos decidimos que sea público y, sobre todo, al no haber luego posibilidad para el arrepentimiento o la rectificación.

Judith dijo...

Hola,

Interesante debate, la verdad. Como se ha apuntado anteriormente, yo creo que la ética no está en el medio y por tanto deberíamos aplicar la misma sensatez en las redes sociales que fuera de ella.

Yo creo que es ético utilizar esa información en la medida en que utilizaríamos la información personal que las personas nos darían. En el caso de la selección por ejemplo, se le pregunta al candidato si podemos pedir referencias y en función de la respuesta actuamos. Si le preguntaramos por las redes sociales, probablemente nos autorizaría a ver su cuenta social de redes profesionales como linkedin, pero no su cuenta de facebook. ¿Desde cuando para seleccionar hay que ver el álbum de fotos de ese candidato? ¿En qué momento empezamos a necesitar "meternos" en su vida para saber si puede hacer un trabajo o no?

Ahora bien, si la información es publica, no se accede a ella con engaños y está al alcance fácil de los demás, sí creo que sería etico utilizarla, puesto que si es publica es un consentimiento tácito por parte de las personas. Pero ocurre que a menudo el consentimiento no es de la persona, sino que los cambios de configuracion y privacidad de las propias redes son los que dejan en el aire esa información.

Es en este último punto donde creo que está el quid de todo el asunto. A muchos nos va a parecer bien utilizar la información publica en cuanto que es pública. Pero si no existe ese consentimiento, ¿qué es mejor?, "pasarnos" de ética y proteger esa información como en el caso alemán, o quedarnos justitos de "ética" y considerar que mayormente será ético y por pocos casos no merece la pena considerarlo no ético.

No tengo la respuesta.

Amalio A. Rey dijo...

Eugenio:
Ya me pasé antes por el blog de Nacho que hablaba de este tema, y dejé ahi mi opinión que transcribo aquí en forma de cinco premisas:
1) Si yo tengo que contratar a alguien, y me va a costar mis cuartos, asumo un riesgo, y trataría de no equivocarme. Así que dentro de mi tolerancia al error, sería de tonto que no intente informarme lo más que pueda (¿Tú no lo harías?)
2) La separación entre el yo personal y el profesional es cada vez más fina, como una especie de continuo que se entremezcla
3) Si un candidato publica información pública, sabe lo que hace, para bien y para mal. Mucha de esa información es auto-bombo, así que va a servir para lo bueno y para lo malo. No puede pretender que solo sirva para lo guay, así que conviene que calibre bien lo que publica
4) Si como fueramos candidatos (pongámonos en su lugar) seguro que husmearíamos en las redes sociales para saber cómo “respiran” las empresas que se interesan por nosotros, y qué “reputación” tienen, ¿por qué las empresas no van a hacer lo mismo con nosotros?
5) Si como dice Alberto Blanco en el post de Nacho, queremos “personas” y no solo “recursos humanos”, pues mira, esto tiene sus implicaciones que tendremos que meter en el coctel…
En cuanto a la "ética 2.0", por ahi alguien ha dicho que hay una sola ética. Desgraciadamente no. Tenemos muchos referentes o "paradigmas éticos". El mundo es complejo. Es cierto que hay unos pocos puntos en los que estamos (casi) de acuerdo todos, pero digamos que hay muchas diferencias tambien en lo que es ético o no, según desde qué "escuela" se plantee.
Hay principios éticos comunes, generalmente aceptados, pero hay otros que se vertebran mejor dentro de la llamada "cultura 2.0", en la que creo, porque me parece bastante coherente. Desde mi visión 2.0, que defiendo, abogo por una ética que a otros les resbala, porque ven al mundo según parámetros 1.0. Parece una simplificación, pero no lo es.
un saludo!!

Anónimo dijo...

Muchas gracias por el artículo, es realmente intresante, y algo a tener muy en cuenta en el día de hoy. Personalmente opino que todo el mundo tiene el derecho a tener vida privada, y en mi caso me niego a mirar el perfil de Facebook de cualquier persona que desee contratar, ya que cada uno puede hacer lo que quiera en su vida privada. Otra cuestión es las redes sociales más enfocadas al perfil profesional como LinkedIn o Xing, ahí sí veo lícito investigar.

Si no te parece mal, colgaré el link de este artículo en un grupo de LI que gestiono.

Saludos,

MªJosé

Eugenio de Andrés dijo...

Mª José, gracias por participar. Me alegro que te haya parecido interesnate el debate, y estoy encantado de que linkes es post en tu grupo.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dice Juan en su post, la ética siempre la establece quien se encuentra en una posición de superioridad respecto del otr@, y en este caso no podemos equiparar los recursos para evaluarla de las empresas, con los de los trabajadores. ¿Ética?, creo que lo que no es ético es que haya empresas que haga DISCRIMINACIONES en función de la edad, sexo, condición social, orientación sexual, etc. Un profesional de los rrhh se encuentra con un márgen de acción más o menos limitado, pero debemos ser objetiv@s y esto es lo que se echa en falta en muchas consultoras de selección y Departamentos de RRHH, por ello conviene recordar que un/@ profesional, no puede ser descartado de antemano, sin antes evaluar su perfil, y a todas luces valernos de un perfil público para descartar o confirmar a un/a candidat@ no es ético en absoluto, aunque desgraciadamente, en lo cotidiano sigue pasando de manera abusiva. Esto es lo que habría de cuidar, no a la discriminación, si no es mejor que dejemos de ser profesionales del Capital Humano. Buen post, y suerte a tod@s los candidat@s para cualquier puesto de trabajo.

Eugenio de Andrés dijo...

Anónimo, coincido contigo en que cualquier tipo de discriminación en las organiziones, por cualquier causa (sexo, edad, religión, etc.) no es de recibo.

En lo que no coincido es que la ética la establece el que tiene más poder, eso me suena a caciquismo. La ética y los valores son universales, y puede que algunas circustancias, como la web 2.0, los puedan matizar, pero sin duda son independientes de las actuaciones particularees.

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