¿De qué hablamos cuando hablamos de conciliación?

En este último mes he tenido varias conversaciones con responsables de recursos humanos en las que analizábamos las políticas de conciliación de su organización. En una de ellas, repasábamos las medidas de conciliación de que disponen y la opinión que tenían sus trabajadores de ellas, en otro caso, intentábamos seleccionar de todas las medidas de que ya disponen cuáles podíamos incluir en su catálogo de medidas de conciliación. En ambos casos en algún momento surgió la pregunta ¿pero esa medida es de conciliación? Eran cosas como “Clases de inglés gratuitas en la empresa” o  “Ayudas para actividades deportivas” pero también otras más serias como la “evaluación de desempeño”.  En la conversación surgían cuestiones como que, “vale que  las clases de inglés, o de pilates, son en la empresa y gratuitas (o con copago) pero son fuera de horario laboral por lo que los empleados tienen que estar más horas en la empresa y no se pueden ir a casa”; también se decía aquello de “que tiene que ver el deporte con la conciliación de la vida personal y profesional”; o incluso se podía escuchar “vale que las aceptemos como medidas que ayudan al equilibrio y desarrollo de la persona pero centrémonos en las medidas de conciliación de verdad”. Escuchar a profesionales con experiencia y conocimiento siempre es interesante por lo que después de escucharles no podía menos que hacerme algunas preguntas. ¿En materia de conciliación hablamos todos de lo mismo?  ¿Existen muchas medidas de conciliación, pero unas lo son más que otras?
 Siempre podemos hablar de medidas estrellas, que en realidad serían las más llamativas y que mejor se pueden “vender” pero repasando el catálogo de medidas de una organización ¿podríamos afirmar que hay unas medidas más importantes que otras? No lo sé, quizás esta clasificación nos la podría dar  el número de usuarios de cada una o el grado de satisfacción con ellas, pero no sé si seríamos justos, no hay que olvidar que una de las premisas de la cultura de la conciliación es el no café para todos, el buscar soluciones para las distintas necesidades  y distintos colectivos que forman nuestros profesionales. Bajo esta filosofía todas las medidas deberían ser reconocidas como igual de valiosas porque están pensadas para el beneficio de alguien.
En realidad, lo que me sugieren estas conversaciones que mencionaba es que todavía nos falta mucho  por reflexionar y por interiorizar sobre la cultura de la conciliación, sobre que entendemos por conciliación y sobre todo que es lo que entienden por conciliación las personas de nuestras organizaciones. Seguramente, unos hablamos de peras y otros de manzanas, unos hablamos de tener más tiempo libre, otros de todo aquello que me facilita la vida, la mayoría la relacionará con los hijos y la familia y algunos mencionarán aquello de facilitar el desarrollo integral de las personas.
Creo que es importante que en las organizaciones realicemos una reflexión profunda de que entendemos por conciliación porque si no nos quedaremos en el detalle de una medida u otra, pero no crearemos una auténtica cultura organizacional que facilite la conciliación, el equilibrio,  de las distintas áreas de interés de cada uno.  
Te invito a hacer esta simple pregunta en tu entorno más cercano, dentro o fuera de tu organización, ¿tú que entiendes por conciliación? Y luego me cuentas tus conclusiones

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