No te interpongas en tu camino

A pesar de todos los esfuerzos de las instituciones para poner en marcha proyectos y medidas que faciliten la conciliación de las personas, a pesar de los avances que realicen las organizaciones en este aspecto, la verdadera clave de la conciliación reside en cada uno de nosotros.


Igual que un barco no debe navegar con una sola vela, la vida no se debe recorrer con una sola esperanza.


Epíteto de Frigia
Esta frase del filósofo griego nos muestra el camino para entender la conciliación. La persona es la unión de sus diferentes dimensiones. De hecho la conciliación va más allá del trabajo y de la familia. Se trata de alcanzar el equilibrio entre las distintas dimensiones que componen nuestra persona, entre las cuatro caras de nuestra pirámide. Un equilibrio fundamental para poder lograr la felicidad ya que nuestro cerebro no viene preparado para separar y mezclar todas nuestras experiencias (buenas, malas y regulares), para dar un tono anímico medio que aplicamos en todas nuestras facetas.

La vida es como un gran circo con cuatro pistas, donde nosotros somos el director. Nuestra misión es atender cada una de ellas, cuidándolas de forma equilibrada y buscando “nuevos espectáculos” que las hagan ser, a todas ellas y permanentemente, atractivas para nosotros mismos.

Nuestra única arma para poder afrontar los envites de la vida es trabajar en el desarrollo de nuestras diferentes dimensiones y esforzarnos cada día para hacerlas más sólidas.

Las cuatro principales dimensiones de la persona, que no las únicas, o caras de la pirámide como se denominan en el libro La Pirámide Hueca (Editorial ESIC, 2006 – http://www.lapiramidehueca.com/ ), son las siguientes:
  • • Dimensión profesional
  • • Dimensión familiar
  • • Dimensión personal
  • • Dimensión de pareja
Aunque en función del momento vital unas pueden cobrar un mayor protagonismo que otras, como en tantos aspectos de la vida, el equilibrio es la clave fundamental. Nuestro tiempo es muy valioso, pero es limitado. Si invertimos más de la cuenta en una de las dimensiones, inevitablemente desatenderemos el resto.
Ese es el motivo por el cual nosotros mismos somos la base de la conciliación, la clave del equilibrio de nuestras cuatro dimensiones. Es estupendo que las instituciones y las empresas nos ayuden a disponer de más tiempo libre, pero depende únicamente de nosotros la forma de invertirlo.

Dediquemos más tiempo a pensar en nosotros, lo que queremos hacer, lo que nos gustaría hacer. Hagamos nuestro “Plan Estratégico Personal”, y dejemos de ponernos excusas y palos en las ruedas para ser felices, porque la mayor está en nuestras manos.

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