Liderazgo y Juventud

A los 27 años Steve Jobs, fundador de Apple, se convirtió en el millonario más joven del momento, al conseguir que la empresa que montó en el garaje de sus padres, alcanzara la valoración de dos mil millones de dólares. Apenas cumplió los 30 años, fue despedido de la empresa que el mismo creo, porque el Consejo de Administración de Apple consideró que Jonh Sculley de 43 años tenía una visión menos arriesgada del negocio.

La batalla entre veteranos y jóvenes, entre canas y ganas, siempre ha existido. Los jóvenes tienen una gran energía, capacidad de innovación, de cuestionar las formas establecidas, pero dicen que carecen de la experiencia suficiente para poder gobernar el barco. Por el contrario, los profesionales veteranos atesoran una gran experiencia, pero en muchos casos, a causa de sus mil batallas, se considera que han perdido la ilusión y la chispa para tirar de un proyecto. Juzgar a un profesional por su edad es un gran error. Decidir que un profesional no debe acceder a un puesto de responsabilidad porque es un “yogurín” o prejubilar a un profesional de 50 años porque esta mayor son síntomas de ceguera directiva. A los profesionales hay que juzgarles por su valía, por sus comportamientos, por su potencial, por su capacidad, de uno en uno, sin prejuicios, rompiendo los estereotipos para poder crear empresas donde la igualdad de oportunidades sea una realidad, y no unas palabras bonitas en un folleto.

Los extremos nunca son buenos, infravalorar a los profesionales por su edad siempre trae consecuencias muy negativas para las organizaciones, no apostar por los jóvenes convierte a las organizaciones en obsoletas y prejubilar la experiencia, como ocurre en el sector financiero, provoca que los profesionales que se enfrentan a la actual crisis, nunca hayan vivido otra situación parecida, y estén mucho más tensos y asustados de lo necesario. Juventud y experiencia son dos tesoros que las empresas deben cuidar, y su mezcla, como una buena receta, puede ofrecer a las organizaciones la clave para superar la tormenta.

2 comentarios:

José dijo...

Tienes razón la diversidad por edad es la más habitual en las organizaciones y la peor gestionada.

Rosa dijo...

De acuerdo con Eugenio y con José, los prejuicios son terribles: los jóvenes son los buenos, los viejos no tienen ganas, los jóvenes no saben, los viejos dominan la organización, ...

¿Cuánto tiempo vamos a seguir dirigiendo las organizaciones con recetas obsoletas?

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