El patuco con pintas en el lomo

Por las marismas del oriente de Cantabria, si el viajero tiene suerte, podrá ver las últimas colonias de patucos con pintas en el lomo. Otrora abundante, el patuco refugiado en los humedales, convive difícilmente con el progreso.

Organizado en grupos generalmente numerosos, son un caso casi único en la fauna. La estructura de sus grupos es fuertemente jerarquizada y piramidal, incluso especializada, si bien esta configuración puede presentar variaciones.

En la base de la pirámide los escarbadores preparan el terreno para que los gusaneros, apenas un poco más especializados, extraigan los gusanos del terreno previamente preparado y los ofrezcan a los procesadores. Estos a su vez los entregan preparados y seleccionados a los dirigentes, que supervisados ferozmente por el principal ejemplar del grupo, comúnmente llamado el PDG, los distribuyen en función de sus preferencias y la clase a la que pertenece cada patuco.

Si esto no fuera suficiente, los patucos tienen una característica especial aún más acusada: fastidiar, perseguir, molestar y perjudicar a sus inferiores y a sus iguales, y presentar la máxima sumisión a sus superiores. Así un escarbador intentará hacer la vida imposible a cualquier escarbardor mas joven o inexperto que él, incluso los más jóvenes, llamados meritorios, se fastidian entre ellos. Los gusaneros son perseguidos por los procesadores y asi sucesivamente.

A medida que se asciende en la escala las técnicas de fastidiar se hacen más sofisticadas. Entran en juego los “pedidos urgentes de gusanos”, los procesamientos incluso en temporada de apareamiento, las llamadas nocturnas del pdg para que toda la bandada le acompañe si no puede dormir… etc. etc.

Finalmente la característica más señalada de los patucos es su facilidad para mezclarse en otros grupos de patos perfectamente camuflados. Son capaces incluso de hacer desaparecer las pintas del lomo. Engañando a toda la bandada que les acoge colaboran en todas las tareas, eficazmente en un principio, hasta que consiguen una posición estable dentro del grupo.


Seguros de su poder inician entonces una frenética actividad negativa buscando siempre la forma de fastidiar al grupo, hacerles sentir su autoridad llegando al despotismo más animal.


Su actividad marca el comienzo de la desaparición del grupo ya que los patos más jóvenes tienden a seguir las mismas pautas de comportamiento, hasta que el estilo “patuco con pintas en el lomo” se impone. Los patos que no se adaptan al nuevo estilo suelen ser marginados dentro de su propia manada y en algunos casos expulsados.

No es extraño que el patuco así infiltrado llegue a ocupar posiciones de privilegio dentro de la bandada que le acogió desconociendo su verdadera identidad.

El patuco con pintas en el lomo tiende a extenderse ampliamente, si bien los territorios que conquistan no suelen permanecer en su poder si existen los llamados por los naturalistas líderes eficientes. De ahí que se refugie cada vez más en los terrenos húmedos llamados “humedales retrógrados

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