Bien acompañado, siempre mejor que solo

Hace ahora 3 años, tuve una vivencia única personalmente que me hace reflexionar constantemente en mi labor profesional, especialmente cuando hablo con potenciales clientes de mi empresa.

Mi hijo de 28 años, Jaume, me reta en una conversación … “¿a que no te atreves a saltar en tándem?” Esta actividad consiste en el salto desde un avión a 4000 metros de altura con un profesional); aproximadamente 1000 metros en caída libre y el resto en parapente.

Lógicamente por cuestiones de ego, amor propio, … me hace decir “pues claro que sí, estoy preparado”. Yo cumplo dentro de poco 53 años.

Contratamos el servicio en el aeródromo de Castellón, y nos citaron para el salto dentro de un mes. Perfecto.

Conforme se acercaba la fecha del salto empecé a pensar “¿he tomado la decisión adecuada?” La duda se apoderaba un tanto de mí. Hasta el “día D”. Llegó el momento y hubo que hacerlo.



Y lo hicimos. Y la experiencia fue espectacular, única, exitosa y de gran ayuda para la autoestima, orgullo, satisfacción, y logro de lo propuesto. Pero fue así gracias al profesional que iba agarrado a mí.

En el día a día de la empresa nos ocurre lo mismo, con frecuencia aceptamos retos por amor propio, deber profesional, orgullo, implicación, etc. Sin embargo, a la hora de iniciar la tarea, nos entra el “síndrome del dubitativo” (¡en que lio me he metido!).

Recuerdo las sensaciones cuando tuve el primer contacto con el profesional que se hacía cargo de jugarse la vida junto a la mía: me dio, me transmitió, me generó tanta confianza que mis miedos desaparecieron.

Siempre hay un primer salto, pero no es lo mismo saltar solo, que con la compañía de un profesional que además forma parte de una organización.

Hoy en las organizaciones de cualquier tipo de tamaño ocurre esto; necesitamos hacer cosas distintas, para obtener resultados distintos, pero acompañados de un equipo profesional.

Abramos nuestra mente y dejémonos acompañar con profesionales que también se impliquen en jugarse lo mismo que tú persigues: el éxito de tu organización.

No saltes solo

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