¿De verdad merece la pena comprometerse?


… que me dice la empresa que me tengo que comprometer más… pero … ¿con quién? y ¿para qué?

Sí los que trabajamos en Recursos Humanos no damos respuestas a estas preguntas, o damos respuestas muy alejadas de lo que esperan los profesionales, pues eso, para qué comprometerse.

Un buen sueldo, horario flexible, muchos días de vacaciones, conciliación de la vida laboral y profesional, formación… todo ayuda a lograr el compromiso y la involucración, pero os aseguro que todo esto no basta, se puede estar retenido (“estoy a gusto”) pero no comprometido (“me emociona estar en esta compañía”).

A las políticas y medidas de retención y de desarrollo de los profesionales nos acabamos acostumbrando, lo acabamos dando por descontado y además, sí me jefe es distante, sí no me habla, sí no sé cómo va mi compañía, sí no se qué se espera de mi … no me ayuda a motivarme ni mucho menos a comprometerme.

Lo que compromete es la emoción de pertenecer a mi empresa, y esto se consigue fundamentalmente, y me atrevería a decir que únicamente, con información / comunicación: cuéntame, infórmame, pregúntame,... hazme participar. Si participo y me “mancho las manos” me involucro.

Y ¡¡ojo!! , quiénes no ayudan a lograr el compromiso por mucha voluntad que haya son directivos déspotas, mandos intermedios y compañeros que taponan, tratos preferentes, abuso de poder, jornadas interminables, ambiente laboral enrarecido …

Por lo que además de informar es necesario conocer a nuestra gente, CO- NO – CER que no es lo mismo que “ya le conozco”...

Llegamos a casa cansados, de una jornada muy intensa, con reuniones, viajes, tensiones y te das cuenta que lo que realmente te hace levantarte por las mañanas son tus hijos, tu mujer/marido, tu casa, el próximo viaje de vacaciones … esto es así, aunque intentemos mil y una estrategias de retención, de atraer el talento etc. .. Lo que verdaderamente nos emociona es “nuestra vida” pero claro … no lo es todo, o quizás en algunos casos no tan importante. Y ¿cuáles son las diferencias con mi empresa? Pues son obvias.

Pero una cosa que podemos hacer es reproducir en otro ámbito este tipo de emociones: hay que vivir el trabajo … y no ser “raro”; somos en buena parte muy iguales, aunque tengamos puestos diferentes y cargos con más o menos responsabilidades. Lo que nos mueve, nos inspira, nos motiva es básicamente lo mismo.

Ese “latir” tiene que ver con conocer, palpar, sentir como nuestro, participar, reconocerme parte de…

Y no te quedes parado; sí hay posibilidad pregunta, propón, orienta, participa.

Puedes que estés atado, o retenido… pero involucrado… COMPROMETIDO ¿estás?

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